Se agrieta la relación dentro de la alianza local que apoyó a Macri

“Hermano, nosotros no somos el poder; bueno… somos una parte muy pequeña….; los que tienen la firma son otros…” El discurso, corto, pero bien aceitado y potente, le pertenece a uno de los cabezones políticos del sector que lidera el presidente Macri.
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Naidenoff y Buryaile sonríen solo para el fotógrafo; la falta de respuestas a sus seguidores es tan antigua como el tiempo de presidencia de Macri.

Desde hace varias semanas lo viene utilizando, cada vez con más insistencia, casi como un slogan, cuando alguien lo interroga en materia de cargos y designaciones. Lógicamente, la reacción busca escaparle a las responsabilidades políticas, pero también blanquea una realidad indisimulable, que golpea, frustra e irrita a muchos. Y que tensa, a niveles muy altos, la relación entre el radicalismo, el PRO y la para peronista del espacio, en el escenario aldeano. En el resto del país, con matices particulares, la situación no es tan diferente.
A casi seis meses de asumido Mauricio Macri, el recambio de cargos nacionales en Formosa pasa por la ocupación de espacios, en forma operativa, con los decretos aun esperando la firma del funcionario correspondiente para darle el marco de oficialidad que la situación demanda. Salvo el PAMI, en los demás casos hay gente apadrinada por Ricardo Buryaile, Luis Naidenoff, Luis Recalde o consensuada entre los tres, que aceptó el cargo sin ningún respaldo administrativo. Se limitó a ponerle la cara y el cuerpo a muchísimo trabajo y una altísima carga de responsabilidad sin el decreto que formalice su acceso a las funciones.
Muchos de ellos echan manos al bolsillo para viajar a la Capital Federal en busca de los fondos que, una y otra vez, no consiguen a través del correo electrónico, el teléfono o el pedido a un ministro, senador, un diputado provincial o algún dirigente cercano al poder político mismo.
Uno de esos funcionarios ya viajó tres veces en busca de soluciones y regresó con la promesa hasta ahora incumplida, mientras este mes deberá pagar el segundo de los 9 tramos de un préstamo personal que tomó de una financiera para costearse los pasajes del traslado; el primero de ellos en avión y los restantes con un micro.
“No voy a volver; no tengo como pagar el traslado y, además, no sirve de mucho…. en realidad no sirvió de nada; puras promesas”, le dijo, por lo bajo, a este periodista, mientras insistía en la necesidad de preservar su identidad, “por ahora”, se apuró en aclarar.
La imagen del director ejecutivo local del PAMI, Diego Dos Santos, sentado y apretujado, en un vagón del subte en Buenos Aires no fue más que otra muestra del infructuoso peregrinar de los funcionarios formoseños. “El contador viajó en primera clase…”, planteó una diputada que pide más tiempo para el desembarco fluido y permanente de las soluciones, intentando bajarle los decibeles a la soledad en que viven otros funcionarios nacionales en la provincia.
El propio hombre de Estanislao del Campo, instalado en las oficinas de calle Moreno por el jefe partidario, Luis Naidenoff, no hace mucho debió mandar de vuelta a sus casas a un grupo grande de colaboradores, al que trajo para apoyar sus tareas dentro del PAMI. “Hay que esperar las designaciones que están algo demoradas; para no hacerles trabajar así porque si nomas, les pedí que se vayan y esperen el nombramiento”, explicó hacia adentro el contador.
Entre los más distintivos dirigentes del radicalismo existe un indisimulable malestar porque las “ayudas” no bajan, mientras no cesan las exigencias de las bases para acceder al tan esperado (¿y prometido?) cargo. “Hay que esperar, la carga dejada por Cristina es muy grande”, balbuceaban hasta hace poco, alguno de ellos; hoy la reacción es otra.
En medio de todo, Ricardo Buryaile sorprendió a su cada vez más diseminado grupo, al pedirles un aporte mensual de entre 10 y 15 mil pesos destinado a la conformación de un fondo permanente que sirva para cubrir los costos operativos del espacio político que encabeza. “Muchos estaban a la espera de algún cargo o la disponibilidad de una suma determinada de dinero, no digo en negro, pero a través del pago de una factura por servicios de cualquier índole; ahora esto…” reveló la mujer de un dirigente que hasta hace pocos meses trabajaba para Luis Naidenoff y ahora se acomodó dentro del espacio que encabeza el ministro de Agroindustria.
No se trata de una conducta nueva, ni especulativa; de hecho es bastante recurrente este tipo de cosas. Empero, entre la reacción que se estaba esperando y esta que se produjo ahora hay como un abismo de distancia. Las emociones se trasladaron de una punta a la otra y la mayoría aun no consigue reponerse del golpe.
En este estado de cosas, las principales miradas le apuntan a Ricardo Buryaile al que comienzan a exigir, por lo bajo, mayor compromiso con su rol de hombre fuerte del radicalismo formoseño. También gestiones concretas para destrabar un escenario plagado de esperas e indefiniciones.
Luis Naidenoff también es mirado de costado, aunque reconocen que el senador ocupa un lugar más aislado que el del ministro de Mauricio Macri.
El otro rostro, tal vez más delicado, tiene que ver con los efectos de la política económica del Gobierno nacional, cuya faceta más preocupante es la inflación que se come a pasos agigantados el salario de millones de argentinos. El radicalismo aparece pegado y obviamente debe compartir responsabilidades, aunque el matrimonio hace tiempo comenzó a mostrar signos de una apresurada grieta.
Finalmente, en el Peronismo Renovador ya consideran que no existen razones para mantener el acuerdo. “Nada de nada cumplieron con nosotros… ni los pocos cargos para continuar con el trabajo dirigencial ni los pasajes prometidos”, criticaron desde el espacio que lidera Sergio Massa.
“Bueno, ya estamos acostumbrados… hace muchos años fuimos echados y nos acostumbramos a pelearla sin recursos, sólo poniéndole el alma y mucha pasión; pero ahora de alguna forma llegamos a un puerto, pero ni siquiera las toallas para secarnos la transpiración del viaje nos pusieron a disposición”, ilustró un hombre que frecuenta el local de Deán Funes 50.
No pocos consideran que las próximas semanas serán claves. La UCR deberá optar entre la clave decisión de seguir integrando un espacio que se alejó de la promesa de campaña y no para de recoger críticas, cada vez más subidas de tono, o alejarse para reorganizar sus estructura e intentar pararse en la tarima de la oposición, un lugar que la historia siempre lo distinguió con especial consideración.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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