La Iglesia ya no tiene una misa para Perón

Como cada 1 de julio, el pueblo peronista local se reunió para recordar un nuevo aniversario del fallecimiento del expresidente. La agenda preveía una misa o una homilía para resaltar la fecha. Un diácono tuvo que encargarse del oficio religioso, ante la imposibilidad de contar con un cura y la vía pública reemplazó al templo católico.
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Las relaciones entre el Gobierno provincial y la Iglesia Católica de Formosa no fueron las mejores. En los últimos años, diferentes acontecimientos enfrentó a Gildo Insfran con José Vicente Conejero Gallego. Sin embargo, el distanciamiento parece ser tan duro que los seguidores de Jesucristo, en esta parte del mundo, tienen el poder de determinar a quién le corresponde y a quien no una misa o un sermón; e incluso la determinación de un oficio religioso en algunos de sus muchos templos diseminados en la ciudad.
Los organizadores de la ceremonia para evocar los 42 años de la muerte de Juan Domingo Perón chocaron con la imposibilidad de contar con un sacerdote y con una iglesia para el ala religiosa del acto.
El diacono que tuvo a su cargo la invocación religiosa, subrayó la “valiosa huella dejada por quien fuera tres veces presidente de los argentinos con su doctrina humanista y cristiana”, además de sus acciones de “amor y caridad”, virtudes que pondero ante esta realidad que nos toca vivir.
Aunque el suceso no trascendió oficialmente, se supo que se trata de un escalada que esta vez alcanzó su pico más alto.
Todo arrancó con Evita, hace unos seis años, a quien se recordaba con una misa en una catedral céntrica, pero luego el acto se trasladó a la plazoleta donde se erige una estatua con su figura; un cura se encargaba del sermón, pero últimamente el religioso fue reemplazado por un diácono. Ahora, la histórica mujer solo es venerada en una plazoleta con un diacono que se encarga de una exhortación.
Como se sabe, un diacono no puede celebrar la misa, ni confesar, ni confirmar, ni dar la Unción de enfermos.
Entre los encargados oficiales de la organización, no hay dudas del desplazamiento de Evita de la órbita de la Iglesia Católica. “No la quieren; hoy ya ni un cura hay para recordarla”, dijo un funcionario ligado a estas huestes.
El mismo hombre dijo que “con Perón pasó exactamente lo mismo: este año debimos recurrir a un diácono y, por supuesto, llevarlo para el sermón frente a la estatua que inmortaliza a Perón, en Fontana y 25 de Mayo”, contextualizó.
El hecho marca claramente la discriminación religiosa y ofrece una versión empobrecida de los valores espirituales y humanos que a sostienen a una filosofía de vida de más de 2.000 años.
¿Qué visión tendrá Conejero de Perón para negarle un cura? ¿Continuará resentido con el general por la quema de iglesias del 16 de junio de 1955, atribuida a grupos de adherentes peronistas que culparon a la Iglesia de haber instigado y participado en el golpe de Estado de la época?
Jesucristo reveló que después del amor a Dios, el amor al prójimo es el segundo mandamiento más importante.
El papa Francisco frecuentemente insta a sus pastores a conciliar y a diseminar la palabra y la obra de Jesús, sin que importe a quien alcance.
La grieta también existe acá, aunque la traducción expone la miseria humana en una de sus formas más extrañas y burdas.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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