Amenaza contra un sacerdote desata angustia y frustración entre otros religiosos

La soledad operativa y la escasa disponibilidad de medios con que se mueven la Iglesia Católica y los laicos que apoyan la lucha contra las adicciones en los barrios de la ciudad, chocaron contra la dura resistencia que ofrecen quienes se apoyan en la otra vereda. Muchos aseguran que no hay un apoyo oficial concreto y hasta dudan de un rol decidido del Estado.
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Un número indeterminado, pero importante, de sacerdotes católicos de Formosa analiza por estos días la redacción de un documento para describir crudos y precisos detalles de los efectos del consumo de drogas en la ciudad; también especificaciones geográficas e identidades que ayuden a determinar el verdadero cuadro de situación de la actividad.
De un tiempo a esta parte, los pocos sacerdotes que conserva la Iglesia Católica de Formosa mantienen una dura y despareja lucha contra el consumo de drogas en decenas de barrios capitalino. Tienen como aliados a laicos, padres con hijos adictos y un grupo de vecinos sensibilizados con lo que ocurre. Pero es todo; los curas deben soportar todo tipo de atropellos que van desde el desafío, frente a frente, contra quienes distribuyen las sustancias para que dejen de hacerlo, hasta el duro revés emocional que supone saber que del otro lado aparecen estructuras patrocinadas por el propio Estado.
A fines de la semana anterior, el párroco de la Iglesia Sagrada Familia del barrio Eva Perón, Miguel Pessuto, fue abordado por un grupo de jóvenes en uno de los barrios del Circuito 5, donde ejerce su misión pastoral y le dedica varias horas diarias a la contención emocional que necesitan las familias con algún miembro adicto a las drogas.
Pessuto es conocido por su temple, que combina una altísima energía con una conducta clara y decidida. Pese a sus muchos años y una vasta experiencia, el ataque verbal recibido lo afectó, según reconoció uno de sus colaboradores, quien también admitió que lo ocurrido es “una reacción frecuente en los barrios, de parte de quienes distribuyen drogas y se manejan como verdaderos dueños de la vía pública”.
"En la mayoría de los barrios del Circuito 5 no se puede transitar de noche; se ven armas de todo tipo y poderosos vehículos recorren la zona con la sucia mercancía que mata a nuestra juventud", afirmó. "Cuando uno escucha a algún funcionario diciendo, por ejemplo, que no hay paco en Formosa, entendemos lo desigual de la lucha, porque si los encargados de protegernos asumen como real algo que todos vemos y sufrimos.....", graficó.
El sacerdote apenas compartió lo ocurrido, pero su estado de ánimo rápidamente fue observado por su entorno y a partir de ahí llegó a conocimiento de sus compañeros de lucha.
Lo sucedido generó malestar y angustia entre los sacerdotes que vienen trabajando con precarios medios en los barrios de la ciudad contra el submundo de las drogas y las adicciones, tratando de evitar la disgregación familiar y de rescatar a quienes fueron metidos al consumo y a la delincuencia que muchas veces origina el hábito.
Ocasionales encuentros, cruces de mensajes y un profundo análisis personal de la situación en general, parecen haber determinado la decisión de redactar un documento, cuyo destinatario será, en principio, el propio obispo José Conejero, aunque nadie descarta que los términos del texto trasciendan a la opinión pública.
El grado de impunidad; la ausencia, muchas veces total, de la fuerza pública; el nivel de preparación y de estructura operativa de quienes delinquen; la disparidad de medios y, principalmente; la falta decisión política constituyen los factores claves medidos por la curia local para preparar el documento. Y, aunque ninguno de ellos deslizó la posibilidad, íntimamente analizan el retroceso ante lo que consideran una batalla perdida.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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