Buryaile prepara el control del PRO para imponer al tercer senador de Formosa

Dentro del radicalismo nadie lo admite, abiertamente, menos públicamente. Se trata de una sospecha que comenzó a tomar cuerpo en las últimas semanas, pero con antecedentes de mucho tiempo atrás, aunque, como con un rompe-cabezas, recién ahora comienzan a encajar como partes de un ideario concreto.
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El ministro Ricardo Buryaile trabaja para que el PRO, individualmente o como miembro de una alianza local, imponga el año venidero, al menos uno de los dos senadores, a que puede aspirar un partido político provincial.
En nuestro país, los senadores son electos directamente por el pueblo; sus mandatos son por seis años y pueden ser reelegidos en sus funciones indefinidamente; se eligen tres por provincia, correspondiendo dos bancas el partido que obtenga mayor cantidad de votos y una tercera al que quedó en segundo lugar.
Los tres senadores nacionales por Formosa concluyen sus mandatos el año que viene y si se repite la performance electoral de los últimos procesos, el oficialismo provincial impondrá a dos de ellos; el tercero deberá surgir del segundo partido más votado.
¿Quién será el espacio más votado, después del partido del gobierno que, se presume, volverá a imponerse en los comicios legislativos de medio término?
Los formoseños deben elegir a los reemplazantes de los oficialistas María Graciela de la Rosa, José Miguel Ángel Mayans y el radical Luis Carlos Petcoff Naidenoff.
Sin embargo, la posibilidad de que se repita este escenario, aparece completamente comprometido si Buryaile consigue imponer su proyecto. El radicalismo podría relegar su histórica posición de segunda fuerza en Formosa.
Aunque no lo confesó, Naidenoff aspira a un tercer mandato, para lo cual, primeramente debe renovar o modificar uno de sus discursos más repetidos: el rechazo a la reelección indefinida de los candidatos oficialistas. Tiene muchos detractores dentro del propio radicalismo, quienes no convalidan la decisión del abogado de no cumplir lo que pregona. De todos modos tiene peso suficiente para destrabar este inconveniente. Pero eso no le allana el camino. El escollo aparenta ser Buryaile, quien tras asumir en el gabinete del presidente Mauricio Macri, hecho a andar una poderosa maquinaria para apoderarse de la UCR.
Pero el objetivo sólo le sembró idas y vueltas con Naidenoff y una grieta que no deja de extenderse, poniendo en una delicada crisis interna al centenario partido que ahora gobierna Juan Carlos Amarilla, proveniente del riñón más recalcitrante del senador y un reconocido ortodoxo y defensor a ultranza de los postulados partidarios.
A fines del año pasado, Buryaile anuncio su proyecto de máxima: postularse para la gobernación de su provincia, en 1989. Mauricio Macri acababa de designarlo al frente del Ministerio de Agroindustria y desató un completo frenesí entre sus seguidores locales que lo recibieron con una entusiasta cena para celebrar el nombramiento.
Lo que siguió hasta nuestros días, fue un paulatino distanciamiento de la conducción radical y un marcado desinterés con los demás integrantes del Frente Amplio, quienes, entre cuatro paredes, lo acusan, conjuntamente Naidenoff, de incumplir compromisos electorales, una conducta que parece replicarse en el resto del país de parte de los hombres del presidente hacia sus socios políticos.
Pero el funcionario nacional de Macri parece tener una natural habilidad para acomodarse en diferentes ambientes sin que su rostro se altere.
“Los padres eran afiliados y militantes activos del MID; ayudaron económicamente a la campaña electoral del 83. Buena familia. El se desplaza entre el gremialismo rural, el MID, el radicalismo y el PRO con la finalidad de ser gobernador de Formosa. Ricardo es aquí el hombre de Macri”, lo definió un conocido hombre del desarrollismo histórico.
Si en los siguientes meses, el presidente Macri lo decide, Buryaile será el candidato a senador del PRO de Formosa y las posibilidades que le saque el escaño a la UCR tomaran mucha altura.
El propio presidente cree que como senador tendrá mucho más tiempo y menos compromisos para trabajar por la gobernación, por lo que el nuevo escenario político aldeano es sólo cuestión de tiempo.
La reciente inauguración del PRO en la ciudad, con la presencia del presidente del consejo nacional y del secretario general del espacio, Humberto Schiavoni y Francisco Quintana, y del propio Ricardo Buryaile, desaloja cualquier duda respecto del ideario del formoseño. También la ausencia de Naidenoff y sus principales seguidores al acto, entre ellos el diputado nacional Martín Hernández.
“Formosa va a cambiar, y va a cambiar de la mano del gobierno que nosotros estamos encabezando”, planteó el ministro al hablar en el nuevo local de calle Eva Perón.
Manejar el PRO significa, además, oxigenar un virulento reclamo por cargos institucionales y públicos que le vienen demandando. Permanecer en la UCR es seguir con los pleitos dirigenciales y compartir la distribución de espacios al conformar las listas legislativas para 2017.
La cúpula radical, sabe que la nueva ruta está marcada con estos lineamientos, pero no le da el piné enfrentar públicamente con Buryaile, prefiere resignar dignidad histórica y varios de sus postulados más tradicionales, antes que poner en riesgo el acuerdo de Cambiemos, con el que logró la conducción de unos pocos espacios institucionales en Formosa.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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