NUEVO DISCURSO, MISMO OBJETIVO

El peronismo local resiste el entierro del kirchnerismo, armando chocolateadas, mitines esclarecedores y actividades cuasi-oficiales, con fondos estatales, donde sigue apelando al sermón mendaz, como lo hizo en los últimos 20 años durante la función pública. La dura resistencia al cambio sólo exhibe el enorme temor a despedirse de una vida reservada a unos pocos; también al castigo de una Justicia que ahora parece no tener presiones políticas.

Los conductores saben que llegó el ocaso, pero se resisten a abandonar un barco que los convirtió en millonarios. Es el pataleo final de un régimen que, como varias monarquías de hace dos siglos, mira hacia atrás y el camino construido (o destruido) no tiene el mismo sentido para una gran mayoría.
Hay un vertiginoso despertar en todo el país, que en Formosa es mucho más lento. Poco tiene que ver la aparición del ingeniero Mauricio Macri ocupando la principal magistratura de la Argentina. Erróneamente, persisten en una estrategia que ubicó en el horizonte de las embestidas al presidente, cuando el precursor de todos sus males fueron sus propios dirigentes; principalmente la expresidente Cristina Fernández y su séquito de colaboradores que esquilmaron las arcas públicas, hundiendo el país como no reconoce la historia.
Los oficiales del aun existente Frente de la Victoria de Formosa que encabeza Gildo Insfran, visitan frecuentemente los barrios de la ciudad, mientras otros tantos hacen lo propio en los pueblos, donde arman actividades recreativas y meriendas para los chicos, principalmente. El propósito político es bajar la idea de un gobierno provincial que contiene, ante un escenario nacional que solo gestiona para los sectores más poderosos.
Lejos de mostrarse capaces para una autocrítica, como lo hizo históricamente, el discurso modificó algunos sustantivos, pero mantuvo los adjetivos de màxima.
La creencia que se pretende instalar es que no hubo una gestión corrupta, no se arrasaron los dineros públicos, los colaboradores de Cristina no hicieron negociados con el Estado, la obra pública respondió a un plan probo y franco; todas las imágenes que mostró y sigue mostrando la TV responden a una actuación armada entre el grupo concentrado de medios, el presidente Macri y el partido judicial.
Y, tal vez la parte más cruda y brutal del nuevo discurso sea el falso convencimiento de que Cristina plancha los vestidos para reemplazar, muy pronto, a Macri con el esperado propósito de recuperar al país.
Macri no es el responsable político del actual escenario, tampoco del fin de la etapa kirchnerista. La sociedad no cree que la opción este entre uno y otra. Si está convencida de que los muertos no vuelven a la vida.
Gildo Insfran es tal vez el último bastión de esta manera de gobernar. Cabeza de un esquema cuasi monárquico, al que sus aduladores, utilizando los recursos públicos se encargaron, en todos estos años, de posicionar como una especie de dios pagano, con dones impropios del hombre común que es y al que todos deben agradecer y reconocer por haber nacido en esta parte del mundo.
Insfran en todo este tiempo fue incapaz de generar un conductor. Hay dos posibles razones para entender esta carencia: no puede transmitir lo que no tiene o jamás le interesó pensar en mañana porque todo lo que tiene enfrente es un espejo.
Se dedicó a administrar el dinero que la coparticipación le permite a Formosa, la que accede a 94 pesos de cada 100 por el esquema federal de distribución que integra.
Pese a conducir una provincia prodigiosa en recursos primarios, fue incapaz de oxigenar la administración pública para reutilizar el excedente en beneficio de proyectos productivos. La verdad es que lo proyectó de esa manera; en su naturaleza no está permitido el crecimiento del sector privado. Todo tiene que estar vinculado al Estado; por eso cooptó a los gremios, a las asociaciones civiles, clubes, colegios de profesionales y ahogó el despegue de quienes osaron plantar un discurso contrario. Existe una larga lista de nombres para justificar este planteo.
Toda esta manera de administrar tiene su correlato en Cristina Fernández; la diferencia para entender porque uno sigue y la otra fue echada está en la cuestión cultural.
Pero los fenómenos culturales y sociales no son estáticos.
Cuando un pájaro está vivo, se alimenta de hormigas, pero cuando muere son ellas quienes se alimentan del plumífero. El tiempo y las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento. El tiempo es más poderoso que cualquiera de nosotros.
Tal vez la enseñanza más fuerte que como sociedad nos quede, tras más de dos décadas de Gildo Insfran, sea la incapacidad para producir lo que consumimos.
Su gestión se ocupó de elevar el nivel de los sueños a la altura de los bolsillos; un gobernante que se ocupa de su comunidad trabaja para elevar los bolsillos a la altura de los sueños.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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