Zozobra la continuidad de los comedores escolares en Formosa

DESTACADOS 04/09/2016 Por
Sobre el tercer mes de retraso en el envío de las partidas destinadas al rubro, muchos directivos advirtieron la interrupción del servicio. Mientras, las autoridades locales persisten con el argumento de las responsabilidades jurisdiccionales para no cargar con las consecuencias políticas que deben asumir como promotores de un discurso que se desvanece por peso propio.
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Esta semana muchas escuelas comenzarían a servir una sola ración alimentaria a su población escolar, en respuesta a la falta de financiamiento oficial para solventar los gastos que demanda la prestación.
Muchas razones se unieron en los últimos meses para llegar a este estado de cosas e, independientemente, de los responsables objetivos, el panorama sólo exhibe a una clase dirigencial más preocupada por sus objetivos políticos que por el presente y futuro de miles de chicos que necesitan contar con el diario alimento.
Septiembre marcó el tercer mes de mora en la transferencia de los dineros a las escuelas, destinados a pagar cada uno de los ingredientes que se necesitan para elaborar los desayunos, almuerzos y meriendas en los establecimientos educativos. Junio fue el último período abonado, que bajó con sustanciales recortes, en una conducta que ningún directivo escolar alcanza a comprender.
Al momento de hurgar en las respuestas, persiste un cruce de acusaciones entre funcionarios locales y nacionales. Nadie carga con el compromiso por temor a los efectos políticos, por un lado, y por la intención de dejar en poder del otro, el saldo negativo de esa consecuencia.
Los docentes sostienen los comedores escolares con sus propios recursos y, en muchos casos, apoyados por el fiado del proveedor o comerciante del barrio, ante la falta de pago en tiempo y forma.
La semana pasada, el gremio Docentes Autoconvocados dejó en manos del gobernador Gildo Insfran un petitorio que incluyó entre los reclamos mayores y mejores partidas para los comedores escolares “Vemos con preocupación que la suma por niño es escasa y se deja librado a la suerte la provisión de elementos que hacen al funcionamiento del comedor, como vajillas, mesas, sillas, cocina, gas en garrafa y salario para la contratación de cocineras; y con pagos en tiempo y forma, cosa que hoy no ocurre”, describió la titular del sector.
Aunque la sindicalista no culpó del cuadro al Gobierno local y si miro más arriba, su exposición confirmó el estado de cosas, donde el principal afectado es el chico que asiste a la escuela pública.
A una conocida escuela barrial, con una población escolar de poco más de 500 alumnos le disminuyeron, con la partida de junio, 5400 pesos de su presupuesto cercano a los 50.000. La encargada se molestó y lo confesó a este medio: “La cantidad de dinero venía siendo insuficiente para mantener el servicio; últimamente servimos una comida bastante reducida en su capacidad calórica porque debemos acomodarnos a la disponibilidad de fondos. Además hay que tener en cuenta el efecto inflacionario y la enorme demora en el pago. Cada vez es más difícil mantener la cuenta corriente con el proveedor que uno lo mantiene por amistad con el dueño del comercio y porque en muchos casos el comerciante le pone el hombro a la situación porque sabe el destino”.
Existe, además, un marco político que, como siempre, sólo prioriza el objetivo sectorial, en desmedro del colectivo. “Nos está permitido pagar a una cocinera ni pedir fiado, pero sin una cocinera y sin el fiado el comedor escolar sería completamente imposible”, reveló un directivo escolar.
“Educación provincial ha venido limitando cada vez más la capacidad operativa de los comedores para responsabilizar a la gente de Cambiemos; en realidad es una conducta que lo notamos en muchos otros campos escolares pero que, lógicamente, golpea más, en la comida para los chicos”, planteó el educador que se desempeña en una escuela céntrica.
En las últimas horas, muchos docentes se contactaron con este medio para exponer su preocupación y malestar por lo que muchos de ellos consideran un “doble problema de hogar”. Es la forma de identificar al inconveniente que tienen en la casa propia para armar la agenda gastronómica diaria con un salario tan magro y, el escolar, con condiciones presupuestarias y politizadas completamente precarizadas.
La creencia es que están siendo empujados a abandonar, espontáneamente, la continuidad de los comedores, para fortalecer la responsabilidad política en la gestión nacional de Mauricio Macri. En el medio, los chicos y sus maestros son el chico expiatorio de una estrategia que solo tiene a beneficiar a unos pocos. La miara al futuro parece no interesarle a nadie.

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