Buryaile podrá volar tan alto desde el PRO aldeano como Recalde lo permita

DESTACADOS 15/09/2016 Por
El ministro de Macri es el líder político indiscutido dentro de ese espacio local, pero el abogado que conduce Migraciones es el presidente y eso lo ubica con poder objetivo concreto. La relación entre ambos es muy mala. Se habla de contactos y arreglos con dirigentes del Frente para la Victoria de Formosa buscando controlar o menguar cualquier arremetida del hombre que, en 2019, aspira a reemplazar a Gildo Insfran.
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A la izq. de la imagen Buryaile se apoya sobre Recalde, mientras Macri saluda a quienes lo vitorean en una calle de Formosa.

A poco más de un año de las elecciones de medio tiempo de 2017, el aun solapado objetivo de Ricardo Buryaile de postularse como senador nacional por Formosa de manos del PRO, las posibilidades administrativas del ministro aparecen muy complejas, tanto que dependen de un dirigente con el que sus diferencias son mucho más amplias que las coincidencias: Luis Recalde.
Recalde fue puesto al frente de Migraciones Formosa desde 2016, en una de las decisiones de la cúpula nacional del PRO en reconocimiento a su trabajo político en la provincia, principalmente desde lo administrativo, porque el sector consiguió pocas adhesiones en los comicios de 2015.
Con un pie dentro del radicalismo, el otro en el PRO y una idea difusa de estar sentado en la alianza opositora, Buryaile no supo o no quiso hacer migas con Recalde. Dentro de sus íntimos, el abogado se quejó varias veces porque sus reiterados llamados nunca fueron respondidos desde las oficinas del Ministerio de Agroindustria, tampoco desde el celular del jefe del área.
Recalde fue acorralado por sectores ligados a la Iglesia Católica, quienes le suplicaron que gestione ante el propio Mauricio Macri para que en Formosa no se otorguen cargos públicos a determinadas personas ligadas a la UCR, vinculados con el narcotráfico. En lugar del presidente, pretendió que Buryaile resuelva el pedido, pero el ostracismo del radical fue una cachetada a sus pretensiones.
Pero no fue la única razón que recogió para mantener distancia. “Me robó a mis dirigentes”, dijo varias veces apuntando a Buryaile en alusión a Enrique Ramírez y German Villalba, hoy al frente de distintos organismos nacionales que funcionan en Formosa.
De todos modos, su relación con ambos tambaleaba desde que los acusó de no justificar nunca una importante cantidad de dinero que vino al PRO local para trabajar en la campaña electoral. Del mismo modo, les endilga responsabilidades en la desaparición de una camioneta que se adquirió mirando al trabajo electoral del año pasado.
El contraataque del ministro sobrevino a fines de junio, cuando el PRO habilitó una nueva sede en Eva Perón 454; jamás se supo si fue en reemplazo de la ubicada en Corrientes y Belgrano o iban a convivir simultáneamente. Lo cierto es que Buryaile hizo base en el nuevo PRO, donde instaló a uno de sus hombres de mayor confianza: Enrique Kike Ramírez, delegado en Formosa del ministerio de Trabajo de la Nación.
Para algunos fue una manera, contundente, de demostrarle a Recalde y a quienes quieran oír que el espacio de ahí en más sería manejado por Buryaile.
Las cartas estaban tiradas.
La estrategia del jefe de Agroindustria es que su candidatura sea respaldada directamente por el PRO, convencido de que con esa identidad tiene muchas posibilidades de recoger el apoyo de sectores ortodoxos del peronismo y de radicales que no sienten a la actual conducción partidaria.
Pero es ahí donde aparece la dificultad dura para Buryaile. Recalde sigue siendo el presidente del PRO y desde su entorno aseguran que pese a la salida del vicepresidente, José Luis Pignocchi; y de Enrique Ramírez y German Villalba en otros lugares del consejo directivo, continúa manteniendo el control del espacio.
A fines del mes pasado Recalde fue visto varias veces en la sucursal local del Banco Nación. Uno de sus operadores aseguró que fue a confirmar una serie de datos vinculados con la cuenta que tiene el PRO en la entidad y que es manejada por su presidente; como corresponde.
Mientras, se robustece la versión de un acuerdo entre referentes aldeanos del gildismo con Recalde con miras a los tiempos electorales que vienen. El hombre del PRO tuvo un gesto impensado, tiempo atrás, cuando dejó trascender públicamente su dolor y condolencias por la muerte de la madre del gobernador Insfran.
Los tiempos se acortan, cualquier reacción estará supeditada a los plazos electorales buscando rearmar estructuras o barajar y dar de nuevo.
El análisis de hoy deja espacio para dos salidas ante la pretensión de Buryaile de usar el símbolo PRO: que Mauricio Macri llame a Recalde y le pida que coordine todo para apoyar a su ministro, o que Gildo Insfran sea quien le gane de mano al presidente para que su comprovinciano enfríe todo hasta un momento determinado.
El 14 de setiembre se cumplieron dos años de la fundación del PRO de Formosa y sus jóvenes cimientos ya exponen la misma dosis de oxidación que rodea a las estructuras políticas más tradicionales, demostrando que las ideas y los valores siguen siendo secundarios, porque se imponen los objetivos grupales.

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