Directivo se animó y le puso palabras al escenario gastronómico escolar

DESTACADOS 16/09/2016 Por
La cada vez más creciente ausencia oficial para financiar los comedores escolares, sólo consiguió estimular la solidaridad de las familias y los propios docentes que ahora acuden en auxilio de la alimentación de los chicos aportando mercaderías, dinero y mucho aguante para que el servicio no disminuya o desaparezca.
La semana pasada, una docente reveló que el Ministerio de Educación bajó instrucciones precisas para que el dinero destinado a los comedores escolares no sea usado para pagar a una cocinera o ayudante de cocina; también prohibió abrir cuentas corrientes en los comercios como una forma de contar con los componentes gastronómicos necesarios, en tiempo y forma.
“Es una burla total; resulta completamente imposible servir una copa de leche o un guiso si no contamos con una cocinera o el almacén del barrio”, consideró la misma educadora, directiva de una escuela de la zona sur de la ciudad.
El desembolso del dinero destinado a este rubro lleva un atraso de dos meses, mientras las autoridades locales mantienen una feroz campaña mediática para responsabilizar a sus pares nacionales de la mora por una responsabilidad que es compartida.
Más allá de las culpas, el Gobierno provincial prefiere desentenderse de lo que ocurre y sus efectos porque considera que hay un costo político que lo asumirá la Nación. En el medio están miles de chicos cuya calidad alimentaria disminuye mes a mes, con el serio riesgo de la suspensión del servicio por la desatención de los recursos dinerarios y el estúpido juego político de las autoridades.
La mayoría de los docentes prefiere mantener el acostumbrado silencio, adoctrinada por la política del miedo y la mentira oficial, con funcionarios que utilizan todos sus recursos para construir un discurso basado en la realidad que más se ajusta a sus intereses políticos.
Pero también están los que ven más allá y no se amilanan ante el poderoso adversario. Son pocos, muy pocos, pero cuando sus señales se advierten, las consecuencias son rotundas.
En las últimas horas, el director de la Escuela 377 “Fuerza Aérea Argentina”, de El Colorado, Alcides Maciel no le escapó al tema y sus confesiones, sencillas y claras sirvieron para exponer una realidad que golpea y angustia a miles de familias formoseña que hallan en los establecimientos educativos la respuesta vital que en los hogares no pueden dar a sus hijos.

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