Se desvanece la estrategia gildista de culpar a Macri de todos los males locales

DESTACADOS 25/09/2016 Por
El silencioso retiro de apoyo de algunos gremialistas, las actividades oficiales despobladas y la fuerte sensación de rechazo a los discursos y decisiones que bajan del quinto piso son síntomas claves que avalan el acelerado proceso de erosión en que entró el ardid encarado por el Gobierno provincial para intentar sobrevivir sin Cristina, manteniendo los privilegios que tuvo siempre.
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Insfran sonríe de frente, pero asume otra conducta en su oficina.

La creencia de que la sociedad acepta todo lo que baja del Gobierno provincial, sin el menor atisbo de reflexión; la patología generada por el poder absoluto que invadió a muchos de sus integrantes; y una calidad de vida basada en la disponibilidad discrecional de dinero y el despilfarro desmedido, le están pasando factura a la administración de Gildo Insfran.
En lo que va del año Formosa recibió más de 13 mil millones de pesos en fondos nacionales
Para el acumulado anual la provincia sumó $13.164.023.000, mientras que para igual período del año anterior, la cifra fue de $10.266.031.000 con una diferencia absoluta de $2.897.992.000 y porcentual de 28,2%.
El fuerte incremento interanual se explica por diferencias en el calendario de vencimientos del impuesto a las ganancias y el acuerdo con la Nación por la reducción en la detracción del 3% de los recursos coparticipables que se destinaban a ANSES se encuentra efectivo desde agosto.
La administración provincial ya comenzó a recibir los fondos del 15% de la retracción que le reclamaba al Gobierno nacional y que iban hacia la ANSES.
Prueba de esto ha sido el reparto de 102 millones de pesos para 27 intendencias, a mediados de mes.
Estos número, absolutamente oficiales, exponen con certeza que la realidad financiera de Formosa no ha registrado modificaciones estructurales de ninguna naturaleza y que el pretensioso proyecto provincial- siempre dependiente de los recursos foráneos – no tiene porqué tambalear. Empero, desde que Cristina se fue, la comunicación oficial que trazó el jefe de Gabinete, Antonio Ferreira, se aferró a la acostumbrada mirada lineal: los demás son culpables.

SOLEDAD QUE CRECE
La política de ajuste que bajó para su administración, Gildo Insfran sólo afecta a los empleados del escalafón general, quienes se quedaron sin viáticos, con escasas horas extras, maestros con exorbitantes demoras para cobrar suplencias, policías con sobrecarga laboral pero llenos de problemas para acceder a sus dineros, comedores escolares. Una enorme mayoría de oficinas públicas vive esta realidad, cuyo objetivo político es generar un descontento colectivo y responsabilizar a la administración nacional de los efectos.
Sin embargo, “la política neoliberal y conservadora” de Cambiemos no se la tomó con los millonarios gastos reservados de los funcionarios, ni con sus viáticos ni con la disponibilidad discrecional de la que gozan hace más de dos décadas. Todos estos beneficios se mantienen inalterables.
“El nuevo régimen jubilatorio es una puñalada por la espalda para los trabajadores”, ladró un gremialista, miembro de una organización, eternamente oficialista de Formosa. “No hay un solo sindicato que esté a favor; la gran mayoría se abrió, ya no participan del programa solidario y optan por ningunear los actos oficiales”, aseguró.
“Todos sabemos cómo viene la mano, nadie se traga eso del apriete financiero del Gobierno nacional”, amplió.
Entretanto, hacia su interior, los intendentes de Formosa y Clorinda se mostraron muy molestos porque aseguraron que los envíos coparticipables fueron recortados por la mitad por orden del gobernador Insfran, en aplicación de su política de adiestramiento.
Jofré y Celauro, si bien gildistas, mantienen una política aperturista y frecuentemente viajan a la Capital Federal donde acuden a las oficinas públicas nacionales en busca de respuestas para sus administraciones.
Insfran observa como su corral se reduce y sus intentos por remendar los agujeros por donde se le escapa la otrora tropa de obsecuentes, ya tomaron conciencia plena de que su futuro político depende de un brutal golpe de timón. Y, aun así, comprende que el escenario es tan distinto como complejo, que el fin del mandato es más posible que un nuevo éxito electoral.

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