FINALMENTE, SE ACABÓ EL IDILIO ENTRE EL GOBIERNO Y EL CAMPO

DESTACADOS 28/09/2016 Por
Mauricio Macri pareció dar por terminada la promesa de continuar bajando las retenciones a la soja hasta eliminarlas, lo que podría reconfigurar la relación con el agro, el sector en el que la actual administración tiene mayores niveles de aprobación.
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“El margen para seguir bajando impuestos es muy poco. Vamos a ver ese tema, pero tenemos que mostrar un camino hacia el equilibrio”, le dijo a Letra P el secretario de Coordinación de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui, hombre fuerte en las decisiones economías del Gobierno, sobre la promesa de seguir bajando cinco puntos porcentuales al año las retenciones a la soja.
El funcionario fue un poco más allá. Afirmó que “la necesidad de tener un equilibrio fiscal tiene que ver con mostrarle al mundo que Argentina no va a volver a recorrer el camino que tuvo con la deuda y el déficit”.
De esta forma, el Gobierno dio casi por cerrado el tema, cuando se aproxima la siembra de soja y los productores empiezan a hacer los primeros cálculos.
En campaña, Macri había prometido eliminar las retenciones al trigo y maíz y reducir paulatinamente las de la soja a razón de un 5 por ciento por año. Hizo efectiva su promesa en uno de los primeros actos de su gobierno y, así, le devolvió al sector agropecuario parte del importante apoyo que recibió en las urnas.
El plan contemplaba, además, una baja adicional de cinco puntos al año para la soja, hasta dejar al mayor cultivo del país con 15 por ciento de impuestos en concepto de derechos de exportación para 2019, lo que está complicándose frente a un escenario de caída de recaudación, elevado déficit fiscal y el mayor gradualismo aplicado a la quita de los subsidios energéticos luego del traspié con la Corte Suprema.
PROBLEMAS DE CAJA
En concreto, la nueva baja implicaría un costo fiscal, a precios actuales, cercano a mil millones de dólares en el presupuesto del año que viene (según datos de Ieral), lo que profundizaría los problemas fiscales, con un déficit primario para 2017 que el Gobierno estima en 4,2 puntos del PBI.
En julio, durante la Exposición Rural, en charlas informales el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaille, le quitaba importancia al tema, pero la dinámica del escenario económico y político volvió a poner sobre la mesa un asunto que podría complicarle la relación con las entidades de productores y la campaña legislativa en su provincia, Formosa.

DOLOR DE CABEZA
Durante el tradicional encuentro del campo en Palermo, que funcionó como una caja de resonancia de la buena sintonía entre los productores de la zona núcleo y el Gobierno, Buryaille insistió en que Macri iba a cumplir su promesa de campaña.
Inclusive, la semana pasada fue más allá: presionó al Ministerio de Hacienda y a los funcionarios económicos de laa Jefatura de Gabinete, como Lopetegui y el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana. "Para nosotros, las retenciones deben desaparecer; hicimos un compromiso de que en nuestro gobierno íbamos a bajar 20 puntos y lo vamos a hacer", dijo.
Con la posibilidad de cumplir la promesa casi descartada, se abre un nuevo frente de conflicto para Buryaille, que por ahora sólo debía atender la crisis de lechería y de las economías regionales, pero pocos reclamos de los productores más tradicionales.

PASO EN FALSO
Si bien ningún dirigente quiere salir a poner la cara en un reclamo, por lo bajo los productores de soja no esconden su fastidio. Los más comprometidos son los de las regiones del Norte, que tienen altos costos de logística y menos rindes que el resto.
El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, insistió en que “hay productores que se caen del sistema sin estos cambios impositivos prometidos”, en tanto Omar Príncipe, reelecto esta semana en la conducción de Federación Agraria, planea hacer sumar el reclamo a la agenda de las economías regionales.
A la dirigencia rural se sumó incluso el senador por Entre Ríos y ex candidato a gobernador por Cambiemos Alfredo de Angeli, que dijo que “Macri tiene que cumplir con su palabra a los productores agropecuarios”.
Estos frentes amenazan la tranquilidad de la agenda de Buryaille, que ya piensa concentrar sus esfuerzos en lograr un buen desempeño electoral en Formosa, donde el Gobierno ya lo ve como senador.

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