Emblemática escuela de aborígenes se derrumba ante la indiferencia de las autoridades

DESTACADOS 02/11/2016 Por
El piso de uno de sus salones permanece cubierto de la miel que no puede sostener un enorme panal de abejas que anidan en el agujereado cielorraso del techo que también da gruesas muestras del abandono. El gobernador había prometido recuperar el edificio. (GALERÍA DE FOTOS)
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1 / 6 - Dramática imagen de la escuela primaria de Bartolomé de las Casas.

La Escuela Provincial de Educación Primaria 73 “Fray Bartolomé de las Casas” de la colonia Bartolito se cae a pedazos. Su población, integrada con aborígenes y criollos, observa, casi con naturalidad, el silencioso final de uno de los cientos locales escolares que construyera durante su plan quinquenal el expresidente Juan Perón. Esta comunidad, ubicada a la vera de la ruta nacional 81, y a unos 20 kilómetros de Comandante Fontana está integrada con una cien familias. Además del derrumbe paulatino de la escuela por estos días le plantean una estoica resistencia a la falta de agua: es que el tanque concentrador del líquido está roto y no hay forma de distribuir su contenido a la comunidad.
El local escolar: no hay un solo sector, interior o externo, que no exprese el abandono a que fue sometido por parte de las autoridades provinciales que varias veces prometieron la restauración. “En 2013, cuando vino a Comandante Fontana con el operativo solidario, el gobernador prometió arreglar toda la escuela; nos pusimos muy felices, pero hasta ahora no cumplió la palabra”, dijo un directivo docente, entre frustrado y afligido.
Y agregó: “Estamos llegando a un momento estructural sin retorno; si en poco tiempo no se ocupan de la escuela, tendremos que irnos de acá, por seguridad”, advirtió.
En una de las aulas, frecuentemente cae al piso la miel que produce un grupo de abejas que anida en el agujereado cielo-raso; y no es todo: los chicos permanecen con mucho miedo porque las avispas revolotean el aire generando esa sensación. Es, tal vez, esta situación, mezcla de humor y vergüenza, un signo riguroso del abandono en que cayó el local escolar.
Las condiciones en que se encuentra el edificio son muy precarias y completamente impropias para que chicos formoseños se formen ahí.
Es como si nunca se hicieran tareas de mantenimiento: las paredes descascaradas y en muchos sectores el cemento se desprendió por completo; los techos y las aberturas también padecieron los efectos del tiempo y de la falta de cuidados. Los baños también dan muestras del abandono y del deterioro.
Hay mucha preocupación en toda la comunidad escolar por el estado del edificio cuyos efectos son más notorios durante los días de lluvia.
En lugares como este, la escuela es un símbolo aglutinador y representa la esperanza y el futuro; pero en estas condiciones sólo hay lugar para la caída y el desconcierto.
Hace pocos días, la escuela fue sede de la celebración de los 90 años de vida de la comunidad. Entre las autoridades invitadas, estuvo el diputado provincial, Robustiano nene Saliva, quien regreso a la ciudad muy preocupado. “Me pidieron que gestione la reparación de la escuela; observé angustia y dolor, pero también esperanza”, dijo el legislador del Frente Renovador al hablar de lo que observó.




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