Formosa sigue integrando el lote de provincias con mayor tasa de mortalidad infantil

DESTACADOS 21/01/2017 Por
La Ciudad de Buenos Aires es la región con menor mortalidad, mientras que Corrientes y la jurisdicción gobernada por Gildo Insfran se ubican en el otro extremo. En números absolutos, hubo 757 fallecimientos menos de bebés en el país, que disminuyeron de 8.202 en 2014 a 7.445 en 2015.
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La tasa de mortalidad infantil (MI) en Argentina, es decir la cantidad de niños menores de un año fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, descendió a un dígito en 2015 por primera vez en 25 años, al ubicarse en 9,7, según las Estadísticas Vitales 2015 publicadas recientemente por el Ministerio de Salud de la Nación.
Ese indicador nacional, que viene en franco descenso al menos desde 1990, se había ubicado en 10,6 en la anterior medición, correspondiente a 2014.
Según el informe de la cartera sanitaria nacional, el distrito con el mejor desempeño fue la Ciudad de Buenos Aires, donde la mortalidad infantil fue de sólo 6,4 por cada 10.000 nacidos vivos, seguido por la provincia de Chubut (6,9) y Tierra del Fuego (7,6).
En tanto, las peores cifras correspondieron a las provincias de Corrientes (14,5), Formosa (12,6) y Tucumán (12,4); y, sin alcanzar esos niveles, se mantuvieron por encima de los dos dígitos en Salta (11,8), La Rioja (11,3), Catamarca (11), Santa Cruz (10,9), Jujuy (10,7) y Entre Ríos (10,4).
En cambio, la mortalidad materna -mujeres fallecidas durante el embarazo, parto y puerperio por cada 10.000 nacidos vivos en todo el país- tuvo un ascenso leve, pasando de 3,7 en 2014 a 3,9 en 2015. En ese caso, los mejores resultados fueron para las provincias de Santa Cruz (1,6), Santa Fe (1,9), La Pampa (1,9) y la Ciudad de Buenos Aires (1,9), mientras que los peores números fueron para Salta (8,1), Jujuy (7,5) y Chaco (7,3).
En números absolutos, hubo 757 fallecimientos menos de bebés en el país, que disminuyeron de 8.202 en 2014 a 7.445 en 2015.
Las afecciones originadas en el período perinatal (en el embarazo, nacimiento y en el recién nacido) fueron responsables de la mitad de las muertes infantiles (3.728), seguidas de las malformaciones congénitas y anomalías cromosómicas, que representaron el 28 por ciento de los decesos (2.085).
Entre las primeras, los trastornos vinculados con la duración de la gestación y el crecimiento fetal, la dificultad respiratoria y la sepsis bacteriana son las que tienen el mayor peso. En la misma línea, el 41,4 por ciento de los bebés que murieron pesaron al nacer menos de 1.500 gramos.
Por otra parte, según los datos oficiales, la mayoría de los fallecimientos de bebés (68 por ciento) son neonatales, es decir, ocurridos hasta los 27 días de vida.
La mortalidad neonatal se vincula en especial con las condiciones congénitas del niño, así como con la atención de la salud materno infantil (salud de la madre, control del embarazo, atención del parto y del bebé en los primeros días de vida). En la mortalidad posneonatal, ocurrida desde los 28 días hasta el año de vida, tienen mayor impacto las condiciones ambientales y socioeconómicas.
La MI registra las muertes de niños menores de 12 meses ocurridas en un año cada 1.000 nacidos vivos, y se cuenta entre los indicadores más relevantes para reflejar la calidad de vida de una sociedad.

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