Olivera recriminó la irresponsabilidad operativa y política de quienes controlan los equipos de bombeo

LOCALES 21/04/2017 Por
Exigió un protocolo para reaccionar con previsión ante el avance de las aguas y se mostró muy molesto por la ausencia emocional de los funcionarios públicos y la dirigencia del partido gobernante. Dijo que la interna partidaria no pasó desapercibida en la situación.
18053271_1672559419426560_813870696_o

El concejal Fabián Olivera recriminó la irresponsabilidad operativa y política de quienes controlan los equipos de bombeo en la ciudad y, aunque no direccionó con precisión el ataque discursivo, reprochó la ausencia institucional y emocional durante las últimas lluvias caídas sobre la capital provincial.
“En los últimos tres días viví, lo que para muchos vecinos fue una verdadera tragedia, las consecuencias del avance de las aguas en los barrios; compartí dolor, angustia, frustración y bronca junto a gente común, en algunos casos de muy escasos recursos económicos”, dijo el legislador que se mostró con impermeables y botas de gomas en varios barrios de la ciudad, rodeado de vecinos.
“Pude comprobar el conocimiento profundo y reafirmado que muchos pobladores tienen de su barrio y de las características del terreno, incluyendo las obras y el comportamiento natural del terreno. Hay que escucharlos y, sobre todo, saber atender sus posturas pero también el funcionario y el dirigente político tiene que estar cerca en situaciones así”, consideró.
“Recibí muchas recriminaciones y me hago cargo, porque cuando a una vecina se le meten 40 centímetros el agua en su casa la respuesta debe ser emocional, en un primer momento, luego se verá la otra, la estructural; acá la ausencia de los funcionarios municipales y provinciales y de los punteros del partido gobernante fue brutal”, denunció.
“En esta misma línea de apreciaciones tengo que incluir las consecuencias del enfrentamiento que existe dentro del justicialismo donde unos parecen disfrutar la ausencia del otro en el escenario de los acontecimientos, porque de esa manera, tal vez, podrá cosechar los votos en la próxima elección”, argumentó.
“Me sumo a quienes pregonan la falta colectiva de cultura del formoseño para eliminar sus residuos, dejándolos, muchas veces en lugares muy inapropiados y contribuyendo en el taponamiento de los desagües; pero esta vez mucho tuvieron que ver la ausencia de las bombas de desagües, tanto porque nadie se limitó a encenderlos como porque fueron retirados de las casillas que las contenían o porque, directamente estaban fuera de servicio por falta de mantenimiento. En algunos casos, las mangueras estaban podridas”, describió. “Un vecino me aseguró que hace más de cinco meses viene advirtiendo la situación y que jamás se acercó un funcionario”, añadió.
“En algunos barrios, los desagües funcionaban muy bien, pero las viviendas rápidamente quedaron bajo el agua porque los equipos no funcionaron y no había forma de enviar, con prontitud, el líquido al otro lado del anillo de defensa; del mismo modo, enormes tubos de desagües estaban taponados por la misma tierra, a esa altura convertida en barro, que se desplomó por efecto de la natural erosión, sobre las bocas de los caños que al ubicarse debieron ser extendidos solo unos pocos metros más adelante para evitar ese efecto”, detalló.

PREVISIÓN
“Si sabemos cuál es la eventual conducta del agua sobre la ciudad, conocemos como está estructurado el sistema de defensa contra inundaciones, las respuestas de los desagües naturales y los pluviales que se construyeron, no deberían repetirse situaciones como las que vivieron cientos de vecinos durante esta semana; aunque se hayan precipitado 140 milímetros en 24 horas, la respuesta de la ciudad debió y debe ser otra”, aseveró.
“Un protocolo es un conjunto de reglas o instrucciones a seguir, fijadas por la experiencia y el conocimiento técnico para hacer frente a situaciones extremas; no es totalmente rígido y contamos con los medios y la información necesarios para conformarlo para reacción, organizados y a tiempo, ante este tipo de fenómenos”, planteó Olivera, mirando hacia adelante.
“El Estado local dio muestras acabadas esta vez de no estar a la altura de los acontecimientos; hubo un abandono y desinterés brutales de los hechos y esto hay que decirlo con mayúsculas y gritarlo muy fuerte para que no vuelva a repetirse”, advirtió.
“Familias enteras se precipitaron, con desesperación, llanto y bronca hacia las calles para expresar sus emociones, participando de un corte del tránsito en lo que debe entenderse una reacción natural en reclamo de la solución que no podía llegar en ese momento”, consideró.
“Acá hubo, seguramente continúa, una responsabilidad operativa y política en quienes tienen el manejo de las bombas de desagües. Deben dar una respuesta, porque hay un dinero público y un compromiso institucional que fueron burlados o están siendo mal utilizados”, enfatizó.

Te puede interesar