Gildo abandona atributos peronistas y pretende reacomodarse con rasgos conservadores

Su ejército no para de desertar a la atención que históricamente le otorgó a los barrios y sus moradores más humildes; ahora promociona a una legión de hombres y mujeres que, por el contrario, no salen de la oficina y en la casa los espera la heladera llena ¿Firmó la defunción del puntero?
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Los nuevos oficiales de Gildo Insfran: Fernández Patri, su hija Yanina y Edgar Pérez, peronistas con rasgos conservadores.

A diferencia de la historia reciente, hoy resulta natural ver a un dirigente del radicalismo metiéndose en el barro o entregando leche y pañales en algún barrio, reemplazando al puntero peronista que siempre volvía con el mismo compromiso y la misma provisión.
Un mes después que una anciana fuera conocida por convertir los 7.000 pesos de una pensión en el sostén de un comedero para atender a 70 vecinos, la exconcejal Blanca Denis fue a visitarla y a dejarle algo de mercadería. Años atrás este era un escenario impensable. El Gobierno provincial tenía una sólida red de punteros en cada barrio, que hacían de su propia casa una especie de unidad básica armada con un grueso stock de medicamentos, mercaderías y otros elementos para atender, de inmediato, lo más esencial en la vida de las personas, particularmente las del mismo ideario.
Este rasgo pertenece al pasado. Podrá conjeturarse que la desatención responde a una deliberada metodología que busca elevar los reclamos y carencias sociales al máximo nivel para echarle la culpa al presidente Mauricio Macri. Empero, sobrados indicios dan cuenta hoy de un resquebrajamiento en la relación que los punteros peronistas supieron construir y mantener con las barriadas más humildes de la ciudad.

EL NUEVO HOMBRE
En las últimas semanas comenzó a tomar cuerpo la candidatura de Yanina Insfran, una de las dos hijas del gobernador, a una diputación provincial en las elecciones de octubre.
De concretarse la especie, sería el segundo familiar directo que Gildo mete al escenario político buscando fortalecer sus aspiraciones de continuidad y, tal vez, apuntando a un proyecto más abarcativo en el cual uno de su sangre lo reemplace…. alguna vez. El que abrió la tranquera fue su hermano Carlin, diputado provincial y, encargado de gestiones políticas de peso, dentro del territorio formoseño.
La chica acaba de darle el primer nietito a Gildo y cada vez se lo ve más metida en actividades institucionales y políticas, aunque su vuelo sólo alcanzó la altura que le permite el apellido. No sus atributos.
El retroceso de los punteros peronistas comenzó a ser cubierto por nueva clase de dirigentes, con personalidad, compromiso y apariencia completamente distintos; tanto que parecen mucho más emparentados con quienes impulsan idearios conservadores que los nacionales y populares como pretenden identificarse los seguidores de Gildo Insfran.
Zapatos charolados o zapatillas de marcas extranjeras; pantalones de jeans o de rigurosos cortes italianos, entallados y, en algunos casos, con una marcada pinza para esquivarle a la pancita del oficinista y, camisa o chombas de rigurosa actualidad. En cualquiera de los casos, costosas boutiques pueden armar combos de esa calidad y de esos costos.
“Antes eran como nosotros nomás; ahora se producen para venir a vernos y, en algunos casos, se sorprenden de la miseria que ven”, describió un anciano del asentamiento Lisbel Rivira, al trazar distancias entre un puntero y el dirigente que hoy prepara la estructura de Gildo Insfran, apuntando a octubre.
El administrador del IAS, Edgar Pérez; el ministro de Turismo, Ramiro Fernández Patri; el subsecretario de Deporte, Cultura y Turismo de la Municipalidad de Formosa, José Delguy y un grupo que de a poco va tomando fisonomía constituyen la nueva expresión del peronismo formoseño que, como el resto del país, perdió el “peronometro” y aunque alguna vez pretende retomar la filosofía del “tres veces presidente”, en un perdido discurso de ocasión, los hechos rápidamente lo cachetean devolviéndolo a la realidad.
En política, se denomina conservadurismo al conjunto de doctrinas, corrientes, opiniones y posiciones, generalmente de centroderecha y derecha, que favorecen tradiciones y que son adversos a los cambios políticos, sociales o económicos radicales, oponiéndose al progresismo. En lo social, los conservadores defienden valores familiares y religiosos. Así, mientras algunos buscan mantener las condiciones presentes o un progreso paulatino dentro de un orden social heredado, otros buscan volver a situaciones anteriores.
Dicho de una manera más jocosa y en términos del gatopardismo más recalcitrante: cambia todo para que nada deje de ser lo que es.
“¿Se imagina a un Edgar Pérez viviendo a mi módulo a preguntarme que necesito?, ¿qué le puede interesar a un tipo como ese si tengo o no para el gas o para la galleta, si tiene la heladera llena?”, interrogó el viejito del Lisbel Rivira, acomodando su mirada sobre el nuevo hombre del Gildismo.
Y redondeó: “Es gente de oficina que no siente ni tiene el compromiso en el alma; parte de un ejército de robots construidos para una misión, luciendo buena ropa pero con un corazón de lata”.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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