Apura su ritmo la venta de banana en las chacras, en medio de frustración y bronca por los 30 pesos del cajón

LOCALES 24/05/2017 Por
Creen que el corte de cachos se extenderá hasta septiembre. Desde Agricultura Familiar, trazaron un panorama más esperanzador a partir de junio y atribuyen a razones culturales y de especulación, los actuales valores. “En Las Lomitas el cajón se vende a 190 pesos; en Corrientes a 175; es necesario cambiar algunos hábitos y eso lleva un poco de tiempo”, justificó Raúl de la Tabla, titular del área en Formosa.
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1 / 2 - Chacareros arman los cajones de banana.

La comercialización de la banana local está en auge, en medio de caminos en muy mal estado por las continuas lluvias y un valor que no supera los 30 pesos el cajón de hasta 35 kilos, con lo que cada docena apenas trepa a un peso.
Oficialmente se habló de la existencia de 560 productores de banana en un radio de 1500 hectáreas, mientras se estimó una cosecha cercana al millón y medio de cajones
En las últimas horas, cientos de chacareros se las ingeniaban para sacar su producción a la vera de la ruta nacional 86, invadiendo el corredor bananero norte provincial y apelando a todo tipo de recursos, incluyendo el uso de motos, bicicletas, tractores y camionetas, y a la osadía, el temor y el ingenio para sortear los barrosos caminos de tierra.
Apurados brazos constituían la forma más visible de callosas manos que acomodaban el, por ahora, verde fruto en dos tipos de cajones claramente identificados: unos, de madera vieja y mal aseados, y, otros, de cartón, más pequeños y mucho mejor presentados; en ambos casos en bolsas de un nylon amarillo. “En las cajas de madera entran entre 30 y 35 kilos, en las otras entre 20 y 25”, aseguró un chacarero que, junto con otros seis le respondió al periodista sin abandonar la tarea.
Si bien el corte de los cachos arrancó hace unas tres semanas, recién ahora hay despiertan el interés generalizado de comerciantes y empresarios que apelan a la disponibilidad de medios de transporte y financieros para llegar a las chacras e imponer condiciones ante desesperados productores que “viven” de la banana. En esas condiciones y, como es frecuente en el juego de la oferta y la demanda, quienes peor la pasan son las labriegos.
“No voy a vender mi banana a 20, 25 o 30 pesos que es lo que me quieren pagar; con eso no salvo ni los gastos de producción; voy a dejar pasar un tiempo y después veré”, reaccionó un productor de Isla Puén, de 80 años de edad, muy orgulloso de su esfuerzo. “No importa, que se eche a perder; voy a comer banana para vivir, hace 40 años que hago esto”, agregó, tras ser consultado por el futuro de su producción.
A pocos kilómetros de allí, una mujer lamentaba los efectos del agua sobre su pequeño bananal, mientras ofrecía un cajón con casi 20 kilos de zapallitos a 30 pesos. En la capital, el kilo de la pequeña cucurbitácea se ofrece a no más de 35 pesos.

GRAN ACTIVIDAD
Poco antes de llegar a Laguna Naineck, este miércoles por la siesta, una docena de chacareros acomodaban la fruta en cajones de madera, observados por el dueño de una chacra de 5 hectáreas, ubicada en las cercanías. “Somos varias familias que en total tenemos 15 hectáreas; con un tractor sacamos a la ruta la banana y van a venir a buscar enseguida”, explicó el hombre. “A 30 pesos la caja”, contestó con desgano, ante la consulta. “Que va a ser, tengo que comer, pagarle el alquiler a mis chicos que están estudiando en Formosa; es muy poco lo que queda, peor es que se eche a perder”, justificó.
Pero fue más allá: “Hace 25 años, cuando me casé, con un cajón compraba 2 kilos de carne y uno de yerba; ahora sólo me alcanza para la carne”, comparó para separar los espacios temporales y el rinde del fruto en ese cuarto de siglo.
Un bananero de Ceibo 13 se mostró orgulloso de la calidad de su producción, en el campo de 3 hectáreas que poseo, donde además sembró zapallitos y mandioca.
“Yo estoy bastante retirado de la ruta (la 86) y con el estado del camino y lo que me ofrecen prefiero que se eche a perder nomás”, señaló, ofreciendo un rostro que claramente exhibía una extraña mezcla de impotencia, bronca y frustración.
“Hace algunos meses, nos aseguraron la compra total de la producción a los bananeros y un piso de entre 70 y 80 pesos el cajón; nada cambió, todo sigue igual que en los últimos 14 años”, planteó en el corazón de su chacra, donde el agua comenzó a empujar al suelo a varias grandes plantas, llenas de bananas.

CAMBIO CULTURAL
El delegado local de la Secretaria de Agricultura Familiar, Raúl de la Tabla, dijo “comprender el lamento” de los productores, pero les pidió tolerancia para entender que “si no se cambian determinados rasgos culturales en el proceso de comercialización, poco o nada cambiará”.
“Yo estoy en Las Lomitas ahora y acá el cajón se vende a 190 pesos; sé que en Corrientes el valor es de 175; nuestros bananeros quieren cobrar en la chacra y quieren armar ahí también las cajas, cuando existen protocolos de seguridad y sanidad que exigen otras conductas”, planteó.
“Considero que a partir de junio esto comenzará a revertirse; es muy pronto para esperar grandes cambios, pero hemos dado el primer gran paso e invito a todos los actores, incluyendo las autoridades provinciales y municipales a compro meterse con estos cambios”, subrayó.

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