Ahora vinculan a familiares de Decima con un negocio que viste a médicos y enfermeros y envuelve a camillas

LOCALES 25/05/2017 Por
Las tropelías del ministro de Gildo Insfran son tan versátiles como abarcativas. Así como para Felipe II, en el medioevo europeo, nunca se ponía el sol, porque sus dominios eran tan amplios, para el administrador de la salud pública de Formosa, la chance del kiosco está en todas partes; e incluye a la familia, claro está.
local de la mujer de decima

El sistema feudal y rigurosamente centralizado que impera en Formosa, no sólo dificulta el acceso a la información pública, sino que en la mayoría de los casos, la veda es completa. Este estado de cosas, afecta principalmente al periodismo que, ávido de establecer con precisión la veracidad de rumores y rastros, debe apelar como recurso extremo, a la suma de indicios para organizar el rompecabezas.
El médico no escapa a la generalidad del funcionario corrupto: vive una doble vida. En su caso, intenta mostrarse probo y comprometido con su rol institucional, se esfuerza por darle un perfil técnico a la figura del hombre que pasó por los claustros universitarios y se muestra elegante y formal con el lenguaje para robustecer los dos aspectos previos. Una completa farsa.
No le importa la salud pública ni está comprometido con el cargo. Tampoco le afecta que en los hospitales no haya medicamentos e insumos, ni se le conoce gestiones por apurar el pago de los médicos y las enfermeras, sobre-cargadísimos de horas de trabajo. Su pequeña mesa de decisiones está integrada por un minúsculo grupo de profesionales, contadores principalmente, que lo adulan y llenan de mentiras para permanecer en un ámbito que se parece mucho más al gigantesco depósito que usaba el Tío Rico para sus exclusivas zambullidas que a un espacio de decisiones públicas.
Como en otras áreas, el trato agresivo, descortés y humillante rápidamente genera rechazo. Y nadie quiere convivir en un clima así. Entonces no desaprovechan cuanta oportunidad se presenta para ventilar detalles de la mierda.
El Dr. Decima es el ministro de Gildo Insfran más apuntado por negociados y hechos de corrupción, dentro y fuera del área que administra. Por lejos, encabeza la lista. Pero camina con la frente alta y el paso firme, de seguido levanta fuerte el tono de voz para ejercer mando y se muestra acérrimo defensor del proyecto.
Cualquier periodista que ejerce la profesión con dedicación y continuidad, puede avalar esta mirada. En las redes sociales, es el funcionario más implicado en hechos oscuros, donde la única luz que brilla tiene la forma de un billete, aunque detrás el responsable sea un ignoto jardinero o una razón social inventada por contadores, llenos de oficio para armas empresas que rápidamente se convierten en proveedoras del Estado para venderles a los hospitales, todo lo que necesiten para funcionar. Hasta delantales, zapatos, sábanas y cortinas que se le adjudican a un local comercial de José María Uriburu, habilitado por Santa Clotilde Riquelme, la mujer de Décima. Allí suele verse a la elegante y altiva mujer que, de acuerdo con una ex empleada nada de nada tiene que ver con el ministro a la hora de cotejar formas y maneras. “Él es un burro, ella, una dama”, graficó, la ex doméstica de la calle Fontana. “Por la tarde va una de las hijas, también”, añadió
El local que tiene alrededor 40 metros cuadrados y la señora paga por él, con puntualidad inglesa, 200 billetes cada mes, lleva el nombre de un familiar muy querido.
“Trae dos fajos con billetes nuevos y completamente ordenados dentro del precinto que sólo proporcionan los bancos”, reveló una mujer que dice conocer de cerca los movimientos del negocio. “Claramente no es un dinero que proviene del movimiento comercial; quien paga 20.000 pesos de alquiler para vender ropa para criatura, regalería e insumos de bijouterie en un local que le queda muy grande al escaso stock, los primeros días de cada mes y usa dos fajos traídos del banco, consigue el dinero de otra forma. Y no digo que sea ilegal, sino más bien parece que el verdadero rubro es otro”, reflexionó la fuente. “La relación de la pareja es terrible”, agregó, sin establecer si la conducta es generada por un supuesto vínculo comercial o el de pareja.
Entretanto, en el Hospital de Alta Complejidad y en las propias oficinas ministeriales, está muy instalada la creencia que las sábanas que envuelve a las camillas y la ropa que viste a los médicos y a las enfermeras se adquieren en ese negocio.
El ministro tiene gente que se especializa en armar los negocios, contadores en su gran mayoría, para dar participación en las ganancias a cada parte del grupo, estableciendo cortes de la torta, donde los trozos más grandes son devorados por….; bueno a esta altura usted sabe por quién, como también ya sabe quiénes deben contentarse con las migajas.

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