CUANDO LA VOCACIÓN RESISTE A LA ADVERSIDAD DE LA NATURALEZA Y AL ABANDONO OFICIAL

DESTACADOS 08/06/2017 Por
Maestros de una escuela deben atravesar un camino cubierto de barro para que los chicos de la colonia Pueblo de Dios no se queden sin clases, pese al fenómeno meteorológico que hace varias semanas domina el cielo formoseño. Son 7 kilómetros que exponen, además, la distancia que separa la fortaleza de la vocación de la indiferencia oficial.

Todos los días surgen nuevas imágenes y testimonios del brutal efecto que las lluvias generan sobre la ciudad y el resto del territorio provincial, exponiendo, además, la precariedad de la infraestructura pública en varios rubros, aunque principalmente, en materia de caminos.
Las fotos que ilustras este texto demuestra el tamaño que alcanza el escenario, con dos docentes abriendo paso a través de un lodazal, al que embisten con botas de goma y mucho corazón y compromiso.
Los 7 kilómetros que separan a la colonia Pueblo de Dios de la ciudad hace varias semanas pasó a constituirse en un notable símbolo del valor que la educación pública tiene para algunos educadores. Acá el director de la escuela del lugar y una docente se apoyan entre sí para resistir a la adversidad, apelando exclusivamente a la fuerza de las piernas y a la fortaleza de una vocación que sabe mucho de sinsabores.                                                         Imágenes como esta vienen ganando amplios espacios de todo tipo de medios locales, sin que la embestida comunicacional altere los ánimos de funcionarios municipales y provinciales que siguen culpando como absurdo recurso discursivo al propio estado de las cosas para no corregir el escenario que golpea a los sectores con menores respuestas operativas y más vulnerables.

 

Te puede interesar