COMPONENDA POLÍTICA CACHETEA A LOS BANANEROS

A sus problemas históricos, los productores deben agregarle ahora una clara connivencia entre funcionarios locales y nacionales armada desde una mirada política que busca desacreditar a algunos dirigentes de FAA, sin medir las consecuencias que para el conjunto tiene una decisión de esta naturaleza.
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La plantación bananera eliminada por su propio amo. Para el Gobierno, estos productores no necesitan los beneficios de la emergencia.

Un viejo productor decidió, en los últimos días, destruir su propia producción bananera. Hastiado por los efectos de las últimas lluvias, el abandono oficial para encontrar mercados y, el precio vil que se ofrece para acarrear la fruta, hicieron mella en este hombre que se dedica a esta tarea, en Punta Guía, desde toda su vida. Tiene 60 años y sigue la tradición familiar; hoy recorre su chacra con lágrimas de impotencia y el rojo profundo de todo lo que rodea al iris en sus ojos, por tanta bronca contenida.
El ministro de la Producción de Formosa, Raúl Quintana y el subsecretario de la Producción, Alejandro García, se encuentran en la Capital Federal para solicitar ante las autoridades nacionales la homologación del estatus de emergencia agropecuaria decretado por el gobernador Insfran en más de diez localidades afectados por las precipitaciones registradas entre los meses de enero y mayo.
Quintana y García realizarán la presentación ante la Comisión Nacional de Emergencia, con el objetivo de que los productores afectados puedan acceder a los beneficios que fija la norma en materia impositiva y bancaria.
Los dos funcionarios también se reunirán con el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryile, para analizar una agenda cuyo temario se ignora, aunque se sabe del ameno vínculo entre las partes, por lo que no deben descartarse soluciones para algunos reclamos que plantearán los enviados por Insfran.
La emergencia, extrañamente, no incluyó a los bananeros ni a los tomateros, dos de los sectores más golpeados por el fenómeno climático y por los efectos de políticas más cercanas.
La cosecha de bananas arrancó a fines de abril y a diferencia de las tremendas expectativas que se habían generado en torno a la comercialización y los precios, nada cambió respecto de los últimos años.
Un cajón con entre 25 y 35 kilos de la fruta hoy se vende a 30 pesos en la zona de Naineck; a poco menos de 150 kilómetros, en la capital provincial, el mismo paquete es adquirido por los verduleros y supermercadistas para la reventa a casi 200 pesos.
Muchos bananeros se vieron impedidos a sacar su producción por el estado de los caminos, mientras observan como la fruta y las plantas comienzan a pudrirse por los efectos del agua dejada por las lluvias.
Los sucesos que se desencadenaron en los últimos días terminaron por darle forma a un rompecabezas que inicialmente nadie entendió, pero que ahora debe situarse dentro de un escenario político construido por los ministros Buryaile y Quintana para no meter a esos dos sectores de la producción formoseña dentro de los beneficios de la emergencia.
Un pormenorizado informe elaborado por el Ministerio de la Producción y Ambiente, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (IPAIPPA), el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA), municipios y organizaciones de productores desencadenó, hace poco más de una semana, en el decreto 191 que estableció el estado de emergencia.
Sin embargo a esa reunión no fue invitado Julio Murdoch, intendente de Laguna Naineck, una zona neurálgica de la producción formoseña y entre las más afectadas por las lluvias. Pero tampoco se invitó a la dirigencia de la Federación Agraria Argentina (FAA) con sede en la zona, ignorándose a una organización y a referentes muy comprometidos con la actividad agraria.
Extraño, muy extraño haber dejado fuera de una reunión clave para la toma de decisiones a actores, baqueanos y determinantes como nadie, para justificar los términos del decreto que horas después rubricó el gobernador Insfran, tal vez ignorando detalles del instrumento.
Conjeturar sobre el ninguneo a los bananeros, inexorablemente, conduce al ministro Buryaile, frecuentemente enfrentado con dirigentes de la FAA de Naineck a quienes no pierde oportunidad para espetarles medidas de acción directa que tomaron desde que es colaborador de Macri, contra cuestiones que hacen a sus funciones institucionales.
Además, observa a los reclamos como una reacción propia de la interna que vive el radicalismo de Formosa, donde una mayoría de FAA está alineada con el espacio que lidera el senador Naidenoff, su reconocido enemigo político.
Esta cadena de hechos, lejos de acomodarse en el estricto plano de las subjetividades que rodea al discurso, debe entenderse como el desencadenamiento propio de las conductas humanas de los actores, donde uno de ellos pidió dejar afuera de la emergencia a los bananeros y el otro asentó la cabeza para fortalecer sus propios objetivos, disponiendo del poder que le otorga el favor concedido.

 

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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