DE NUEVO, LA INTOLERANCIA POLICIAL

Lo que debió ser una corriente noticia construida a raíz de un incidente rutero entre una pequeña camioneta y dos reses atropelladas, terminó dando un enorme giro para reafirmar el delicado grado de intolerancia y de desconocimiento que tiene la Policía provincial para ejecutar su tarea, tal vez por la presión a la que se ve sometida por estos días desde el poder político, como consecuencia de las cercanas elecciones.
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Uno de los animales muertos; más atrás el vehículo sobre la cinta asfáltica

Todo se desencadenó este martes, poco después de las 21, cuando una Fiat Strada embistió y mató a dos vacas que se cruzaron sobre la ruta nacional 11, a pocos kilómetros del riacho San Hilario, en el acceso norte de la ciudad.
La Policía provincial montó un operativo que confirmó el deceso de los animales, algunas heridas menores en los tripulantes del vehículo, el que, terminó con roturas en todo su frente.
Mientras, los efectivos coordinaban un pequeño desvío en el tránsito, para facilitar la tarea a los peritos, este periodista que casualmente pasó por el lugar tomó algunas imágenes del suceso, ante lo cual el oficial a cargo del procedimiento se mostró extrañamente interesado en la identidad del trabajador de prensa.
Abandonando todo el operativo le solicitó el DNI o el carne de prensa. El policía no tuvo reparos en caminar los casi cien metros que separaron la escena del accidente con el auto del periodista para obtener el documento y transcribir absolutamente todos los datos filiatorios, incluyendo muchos otros que no aparecen en el plástico.
“No podes estar ahí haciendo fotos; tenes que dejarme trabajar tranquilo; necesito todos tus datos porque después me preguntan”, fueron algunos de los justificativos del oficial que no tuvo reparos en presentarse como Cáceres ante el pedido del periodista.
Aunque en todo momento se mostró Cortez y respetuoso, el oficial, como en muchos otros casos, parece no entender que tiene el mismo derecho que el periodista a hacer su trabajo y que en este caso, la escena y el escenario son coincidentes para ambos.
Empero, lo curioso es el grado de celo que muestra la Policía cuando debe trabajar con un periodista cerca. La preparación ofrece enormes grietas y expone la precariedad en que debe desenvolverse solo para seguir órdenes sobre las que no reflexiona y se limita sólo a intentar obedecerlas.
Los últimos sucesos que involucraron a policías con hechos de la política aldeana y reproducidos por las redes sociales exhibieron, asimismo, el grado de sometimiento a que son obligados por el poder político, generando absurdos enfrentamientos, mucho más propios de regímenes autoritarios que del sistema que impera hoy en el país.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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