CREEN QUE LOS COLOMBIANOS RADICADOS EN FORMOSA SON PARTE DE UNA RED DEL NARCOTRÁFICO

LOCALES 20/08/2017 Por
Un funcionario nacional de Formosa pidió desarticular los narco negocios que operan "para lavar dinero sucio proveniente del comercio de la droga". Sostuvo que se trata de "bandas mafiosas que a medida que adquieran más poder se extenderán a otras actividades delictivas como la trata de personas y la del asesinato por encargo".
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El coordinador en Formosa del Centro de Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Juan Eduardo Davis cuantificó en “más de dos mil” a los colombianos que viven en Formosa, conjeturó que podrían ser “exintegrantes de las FARC” y que formarían parte de “una política de expansión de las redes de ese país que operaban en el corte de Sudamérica”.
“En los últimos años se ha visto un creciente aumento de ciudadanos colombianos en nuestra provincia; se estima que se encuentran radicados más de dos mil colombianos, y que en su mayoría serian ex integrantes de las FARC y que formaría parte de una política de expansión de las redes colombianas que operaban en Venezuela y Colombia. Producto de ese proceso recalaron en el norte de Paraguay y luego ingresaron a la provincia donde los controles migratorios y de fuerzas de seguridad son casi inexistentes, al menos durante el gobierno anterior”, describió el abogado
“Es así como empezamos a ver en nuestra ciudad y en toda la provincia la actividad de colombianos que formaría parte de toda una red de tráfico de drogas, y operaciones de lavado de dineros de origen ilícito, por medio de préstamos usurarios en toda la ciudad de Formosa”, acusó. “No hay que ser muy sagaz para darse cuenta que estamos ante redes mafiosas de lavado de dinero, proveniente del narcotráfico y que operan en toda la provincia, otorgando préstamos a tasas usurarias al margen de la ley”, aseguró.
Reveló “varios reportes de formoseños que ante el mínimo incumplimiento eran interceptados por estos mafiosos y salvajemente golpeados o amenazados para compelerlos al pago de su deuda”.
“Estas redes operan en toda América Latina y formarían parte de una estrategia de los carteles colombianos de expandir y diversificar sus actividades delictivas y lavar dineros en países con pocos controles y gobiernos proclives a dejarlos ingresar; todos sabemos que donde hay redes de narcotráfico, hay lavado de dinero y trata de personas, por que estadísticamente se ha dado en todos los países donde las mafias operan, estas actividades delictivas van de la mano”, reafirmó.
Para Davis, “debemos poner en alerta nuestra provincia y comenzar a atacar y desarticular los narco negocios como estas redes de usuras que no solo lavan dinero sucio provenientes de actividades del narcotráfico, sino que permiten que se instalen bandas mafiosas que a medida que adquieran más poder van a comenzar a cartelizarse en los negocios delictivos que van de la mano del narcotráfico, como la trata de personas y los sicarios, pero entonces ya va a resultar difícil erradicarlos”, advirtió.

PRESTAMOS ILEGALES
Dentro de una mirada, menos detallista, el formoseño común sabe que se trata de financistas clandestinos que ofrecen préstamos a distintas tasas de interés y sin trámite alguno más que la palabra empeñada. Se supo entonces que amas de casa, jubilados, empleados públicos y privados eran parte de la cartera de clientes de estos personajes.
Desde 2012, han expandido su rubro a las principales localidades de Formosa. Ofrecen créditos desde 1.000 hasta 15.000 pesos. Quienes hacen uso de la opción deben pagar cuotas diarias y el reintegro suele llegar a ser el doble del préstamo adquirido.
Un funcionario de la Justicia provincial consultado por este medio arriesgó una hipótesis vinculada a estos misteriosos personajes: cuando en Colombia se decidió la amnistía para guerrilleros y paramilitares la condición es que esa gente que se desmilitarizaba abandonara el país, previa eliminación de antecedentes. Parte de esos “desmilitarizados” habrían desembarcado en Argentina con dinero para hacerlo trabajar en préstamos. Por eso no tendrían antecedentes; incluso habrían cambiado sus identidades para iniciar su nueva vida.
Generalmente se asocia a los financistas ilegales con los vendedores de muebles que recorren la ciudad capital (y las principales localidades del interior) con sus carritos. No todos esos vendedores son prestamistas, aunque muchos de estos utilizan la fachada de los muebles para hacerse de clientes.
Quien accede a un crédito de este tipo no necesita entregar papeles ni firmar formularios. Alcanza con el compromiso de pagar la cuota diaria. Nadie sabe la identidad de los prestamistas, tampoco nadie se toma el trabajo de preguntar.
Además del trabajo “puerta a puerta”, el boca a boca, resulta clave para la expansión de la actividad.
Si bien pagan el doble de lo que reciben, la cantidad de cuotas y la accesibilidad de los montos tientan a los desesperados. Alcanza con dar el sí para tener los billetes frescos a los pocos minutos.
Eso sí, cuando el cobrador en moto llega por la tarde a buscar la cuota, hay que cumplir. De lo contrario, surgen los problemas.

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