Vandenbroele arrepentido: qué puede aportar a la causa Ciccone.

DESTACADOS 27/08/2017 Por
Alejandro Paul Vandenbroele Escaray Zapiola es abogado. Conoce las leyes argentinas, las de España y Estados Unidos, países en los que ejerció su profesión. Sabe que puede ir preso, por ejemplo, si es condenado en el juicio oral que deberá enfrentar por la compra ilegal de la única fábrica privada que en 2010 podía fabricar dinero.
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Billetes. Cheques. Acciones. Se llamaba Ciccone Calcográfica. Él le cambió el nombre por CVS Latinoamericana. Presidía la sociedad que había “comprado” la mayoría de las acciones de esa empresa que se llamaba The Old Fund (TOF). Acusado de ser testaferro del ex vicepresidente Amado Boudou, de la compra ilegal de una fábrica de billetes y de asesorar a Gildo Insfrán. Hoy, negocia protección con el gobierno.
Vandenbroele no necesita explicaciones leguleyas de algún fiscal, o de funcionarios nacionales, para conocer los beneficios que podría obtener si declara en el juicio del caso Ciccone como “imputado colaborador”. O sea, como “arrepentido”, en la jerga no jurídica de los tribunales, y de la calle. Si lo que relata en el juicio se logra probar, entonces él obtendría una rebaja en su condena. Clarín anticipó en febrero del 2015 que el acusado de ser el testaferro de Boudou pensaba en contarle a la Justicia todo lo que sabía sobre las estructuras financieras de corrupción armadas por Boudou. Porque los conoce, y mucho, como se leerá más adelante. Pero en esa época gobernaba Cristina Fernández.
Este sábado, el mismo diario adelantó que esas ideas que azotaban a Vandenbroele se transformaron en acción: negocia con el gobierno conseguir protección y dinero para declarar en contra de quienes fueron sus jefes en varios negocios ilegales.
Según fuentes que lo tratan seguido, Vandenbroele tuvo un quiebre emocional después del domingo de las elecciones de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Hasta mejoró el trato siempre conflictivo que tenía con su ex mujer, Laura Muñoz, con quien tiene una hija. En los últimos meses apenas se lo veía fuera de su casa del country en el que vive en Chacras de Coria, Mendoza. Su casa estaría en venta.
¿Qué sabe Vandenbroele de Boudou? Muchísimo. Parte está acreditado ya en expedientes judiciales. Parte, no. Más arriba, de Boudou, en el esquema de poder K, lo benefició otra persona: Cristina Kirchner.
La ex esposa de Vandenbroele, Muñoz, declaró ante la Justicia que él le confesó que se había encontrado con un viejo amigo de Mar del Plata, Núñez Carmona. Y que habían acordado trabajar juntos. “Vamos a poner una consultora en Puerto Madero para hacer negocios con José María. Por ahí van a pasar las cosas en las que no puede figurar Boudou”, le dijo, palabras más, palabras menos. Fue el principio del fin de su matrimonio.
Él era el presidente, y otros amigos de Boudou formaban parte del directorio.
The Old Found (TOF) fue contratada en el 2009 por la gestión del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, para ayudar al Estado provincial a mejorar la renegociación de la deuda pública que mantenía con la Nación. TOF cobró 7,6 millones de pesos por un asesoramiento que está bajo sospecha judicial. Insfrán renegoció la deuda formoseña con Boudou, el ministro de Economía. La factura con la que TOF cobró ese trabajó es la número tres de su primer talonario. Las otras dos fueron anuladas por errores. La empresa tenía una sola empleada: una secretaria.
Vandenbroele vivía ya en el departamento que estaba a nombre de Boudou en el edificio River View, de Puerto Madero. Pagaba las expensas, el gas, la luz, e internet, entre otros servicios.
Cuando Vandenbroele se fue de la casa que compartía con Muñoz, olvidó un cuaderno de anotaciones con la tapa con los colores del Atlético de Madrid, equipo del que se hizo hincha cuando vivió en esa ciudad española.
Allí se pueden leer cosas como ésta: “JM” (las iniciales de José María, Núñez Carmona)”, y al lado la pregunta “¿Formosa?”.
En una de sus páginas, dice “meet JM” (en contraste con JM, las iniciales de José María). Y al lado “Madero Center”. Es el complejo de Puerto Madero en el que aún vive Boudou. Vandenbroele también registró en ese cuaderno cuánto costaría comprar el canal 10 de Mar del Plata y sus 14 repetidoras. Once millones de dólares.
Ante la Justicia, admitió que efectivamente asesoró a Núñez Carmona para realizar esa operación, que luego se frustró.
Fue él quien compró y registró la sociedad “The Old Fund”. Lo hizo asegurándose que los nombres de sus verdaderos dueños quedarían ocultos, primero en documentos que salían del país vía una sociedad radicada en Europa.
Desde Uruguay, consiguió dinero para TOF gracias a una sociedad que también incluyó en su red financiera, llamada Dusbel. En Montevideo se lo investiga por lavado de dinero.
Vandenbroele conoce como nadie la “ruta del dinero de Ciccone”. Según publicó Clarín en febrero del 2015, Vandenbroele ya analizó “hablar” ante la Justicia como “arrepentido”. En ese momento cayó preso por primera vez.
La Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), lo detuvo por orden del juez uruguayo que lo investigaba por blanqueo de capitales.
Vivió entonces lo que nunca le pasó ni a Boudou, ni a Núñez Carmona: estuvo encerrado en una cárcel por hacer negocios como empleado de jefes impunes.
Salió en libertad porque pagó una fianza y su situación procesal es compleja. Irá a juicio oral por la causa Ciccone. También por el caso de enriquecimiento ilícito de Boudou y por el expediente TOF-Formosa.
En el 2010, el PJ contrató a la ex Ciccone para imprimir las boletas que se usaron en las elecciones presidenciales del 2011. Cristina Kirchner ganó esos comicios llevando como compañero de fórmula a quien sería su vice, Boudou.
Notable. Vandenbroele fue también contratado por el gobierno de Cristina, en mayo del 2012, en pleno escándalo por el caso Ciccone, para que su empresa imprimiera 410 millones de billetes de cien pesos. El Estado pagó por ese trabajo gráfico alrededor de 160 millones de pesos.
En agosto del 2012, por orden de la Presidenta, el Congreso votó la estatización de la ex Ciccone.
En sus años de fulgor financiero K, Vandenbroele visitó la Casa de Moneda y el edificio de Loterías de Buenos Aires para ofrecerse como impresor de fichas de casinos. También la Casa Rosada.

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