Grato ejemplo del inspector

DESTACADOS 08/09/2017 Por
El funcionario público que ejerce su tarea con respeto y amabilidad ayuda a exhibir una cara fresca, agradable y madura a la ciudad. Y, de paso, contribuye en fortalecer la imagen del funcionario que lo contrató. Pero, también, es el camino más corto para su ascenso en una carrera laboral.
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Este redactor detuvo la marcha de su automóvil este viernes, de mañana, frente a un conocido supermercado céntrico esperando que una camioneta termine de abandonar la zona de estacionamiento para ubicarse en el mismo lugar en su intención de hacer unas pocas compras. Pero la maniobra se demoraba porque una imprevista charla distrajo al conductor. Estacionado en doble fila y armado de paciencia con la incomodidad del caso, esperé el momento, cuando un inspector se arrimó por la ventanilla izquierda. Intentando evitar el reproche, me apresuré en explicar lo que sucedía. La reacción del funcionario policial me afectó profundamente: “Está todo bien señor, quédese tranquilo y haga su maniobra a su tiempo”, me dijo, mientras me ofreció la mano derecha en señal de respetuoso saludo.
Enseguida, la camioneta se fue y terminé estacionado.
Sencillo, equilibrado y respetuoso. Conductas así colaboran profundamente para mantener la calma en una ciudad cada vez más descontrolada, con gente muy apurada y con el respeto guardado en algún placar escondido en alguna parte de la vida.

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