Investigador del INTA figura como productor en influyente cooperativa pero no se le conocen tierras cultivadas

DESTACADOS 13/09/2017 Por
Se extiende entre los chacareros de la zona norte el rumor de un falso posicionamiento del científico, conquistado a partir de la jerarquía que le da su actividad y también su vínculo con una funcionaria del área. Además por sus lazos con una legisladora de la zona, muy cercana a altas autoridades nacionales.
fortunato martinez
El de la derecha es Martínez, vistiendo un chaleco del INTA y sosteniendo una batata en su mano izquierda.

El esposo de la directora del Instituto de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF), Fortunato Martínez, aparece en los registros de la Cooperativa San Solano Limitada, como bananero, aunque en la zona norte donde tiene su más conocido radio de acción, cundió la sorpresa cuando fue identificado como productor ya que nadie pudo señalar el lugar de sus tierras.
El Instituto de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar del Noreste Argentino, funciona en Laguna Naineck, y es un organismo técnico dependiente del INTA, destinado al desarrollo de teorías y metodologías con el propósito de aumentar el rendimiento de la actividad agrícola en reducidas extensiones.
El gobierno de la provincia de Formosa construyó el edificio destinado al funcionamiento de esta institución, en una muestra de colaboración entre la administración nacional y provincial.
Martínez es un ingeniero con un currículo universitario que asombra por lo extenso y en el IPAF; además de ser conocido como esposo de la titular del área, Gladis Contreras, se desempeña como investigador de agua.
Como su mujer, goza de un gran prestigio laboral, pero al trascender su presencia como miembro de una cooperativa muy ligada con el Ministerio de Agroindustria nacional en el reciente proceso de comercialización de bananas formoseñas, la mirada de muchos chacareros de la zona hizo cambió notoriamente el perfil que el profesional tenía.
“No tiene ni una parcela de banana, ni ningún espacio dedicado a otros cultivos”, aseguró, tajante, un productor de la zona, que se mostró contrariado con el vínculo con la cooperativa, porque tiene serias sospechas de la búsqueda de réditos políticos y otros relacionados con lo económico.
Esta cooperativa resultó clave en los últimos meses, en el proceso de comercialización de bananas, donde intervino activamente el delegado provincial de la Secretaría de Agricultura Familiar, Raúl de la Tabla, principalmente contactando a los compradores. Pero además, el área otorgó asistencia técnica y financiamiento para facilitar el embalaje y madurado de la fruta; verificación de calidad, uniformidad y trazabilidad del producto para que el operador tuviera las garantías del envío.
“Aparte de tener vinculación directa con los funcionarios nacionales de esa cartera nacional tendría también relación política con la diputada, Mirna Molina, ama política del radicalismo norteño, desde la línea política interna que encabeza el ministro Buryaile”, planteó el informante de este medio, al abundar sobre la mirada.
En la lista de la misma de la cooperativa, estaría también la secretaria de la legisladora. “El caso es que esta chica se encuentra en las mismas condiciones que el ingeniero del INTA IPAF NEA Naineck, ya que tampoco se le conoce una parcela de ningún cultivo”, aseguró.
Las sospecha que se mastica entre los chacareros de la zona norte que, según se aseguró, “este año tuvieron el peor año de la historia del cultivo de la banana”, es que existen personas que no son agricultores pero como mantienen una estrecha vinculación política con la diputada y el ministro, podrían estar recibiendo ayuda del Estado, por afuera del protocolo normado.
Las especulaciones y los rumores son cada vez más fuerte porque habría más personas en la lista de supuestos bananeros, a la espera de cualquier ayuda estatal, sin cumplir los requisitos convencionales.
“Esta misma legisladora, años atrás cuando fue concejal, habría aprovechado su influencia política para poner en la lista de beneficiarios a uno de sus hijos, consiguiendo un beneficio económico por emergencia en 2010, cobrando en aquel entonces un subsidio por un poco más de 110 hectáreas de algodón, cuando en la realidad no tenía ninguna parcela con ese cultivo ni con ningún otro”, reveló, como antecedente de una conducta que cree volver a ver ahora con el ingeniero Martínez, la propia colaboradora de la diputada y otras personas.

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