Olivera admitió la necesidad de reconocer el escenario de inseguridad

LOCALES 26/07/2015 Por
Dijo que si no se admite lo que ocurre, por temor al costo político el accionar delictual irá en aumento. “Los barrios cada vez se parecen más a cárceles que a simples viviendas familiares”, gráfico al señalar la forma en que los vecinos intentan evitar a los ladrones.
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Olivera saluda a un vecino, con una gran verja entre ambos.

El concejal Fabian Olivera salió a pedir “responsabilidad y humildad” a los funcionarios públicos encargados de trabajar por la seguridad pública y consideró que “en muchos aspectos desde el propio Estado se estimula la delincuencia, cuando se abandonan los servicios públicos elementales, en la ciudad, por ejemplo”.
“El funcionario que considera una sensación a la inseguridad, le está esquivando a una cruda realidad cruda, intentando sacarse de encima una responsabilidad que debe admitir con total humildad. Quien obra de esa manera, lo único que consigue es agigantar el problema, angustianndo a las víctimas y revitalizando al delincuente al entender que su accionar tiene amparo. La ciudad ha cambiado y mucho; para bien, pero también ha ido hacia el otro lado”, contextualizó el legislador municipal.
“Los barrios cada vez se parecen más a cárceles que a simples viviendas familiares. Rejas, tejidos, tapiales y cámaras de todo tipo ya forman parte del paisaje natural de las casas de los formoseños”, definió.
“Para mi es normal hoy, ir a una vivienda de un barrio cualquiera de la ciudad y dialogar con un vecino separado por una reja que se antepone a una puerta o una ventana. Seguramente ese señor fue visitado por delincuentes o sabe de un vecino que sufrió el robo de un motor, una bicicleta, ropa o dinero, entre cualquier otro bien de familia cuya adquisición le demandó mucho esfuerzo y su pérdida generó un lamentable trauma emocional”, explicó.
“Una calle intransitable, pastizales que se apoderaron de una plaza, el alumbrado público que no funciona o la basura que lleva varios días acumulada son síntomas de abandono que irritan a los vecinos por los propios efectos; pero también hay que entender que se trata de un escenario que estimula el accionar del delincuente. Y esto los formoseños lo saben, por eso el malestar tiene dos razones fuertes que deben ser atendidas con urgencia”, advirtió.
“Y si ahora le sumamos lo de la sensación, entonces nos enfrentamos a un Estado que al desconocer el cuadro, lo ignora, dejando a la gente a merced del delincuente”, acusó.
Para Olivera, “es hora de que los funcionarios dejen de pensar exclusivamente en los costos políticos y asuman con responsabilidad su rol y trabajen para erradicar la inseguridad. Ponerle la cara a esta realidad es el punto de inicio”.

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