Los docentes de Formosa tienen los salarios más pobres del país

DESTACADOS 28/07/2015
Lo acaba de determinar el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), tras una campaña para repensar la educación y aportar propuestas para prestigiar la actividad. “Más allá de las condiciones del hogar, ningún otro factor es tan importante para mejorar los aprendizajes de los alumnos como la calidad de los docentes”, puntualiza.

Si bien en los últimos años se avanzó en potenciar la docencia (se incrementó el salario, se distribuyeron materiales didácticos, se reformuló el plan de estudios de los institutos de formación), el Cippec insiste en que falta una apuesta mayor.
El salario docente mejoró, pero aún es insuficiente y desigual entre provincias. El incremento de la inversión educativa permitió una suba. El salario real de los docentes - promedio simple nacional maestro de nivel primario con 10 años de antigüedad - se recuperó un 88,6 por ciento entre diciembre de 2003 y diciembre de 2014.
A fines del año pasado, un maestro de nivel primario con 10 años de antigüedad ganaba 7.366 pesos por jornada simple - promedio ponderado nacional, con los datos disponibles -.
“La recuperación no atenuó las amplias desigualdades entre las provincias, basada en las injusticias estructurales de su desarrollo económico y el reparto de la coparticipación federal de impuestos”, explicó el Cippec.
A fines de 2014, Tierra del Fuego y Santa Cruz tenían salarios 40 y 47 por ciento más altos que el promedio ponderado de las provincias, mientras que en Santiago del Estero, Formosa y Catamarca eran entre 22, 36 y 46 por ciento menores.
De acuerdo con el informe, en muchos casos, quienes optan por la docencia lo hacen porque es la única alternativa de formación superior en su localidad, porque es más breve y menos exigente
que los estudios universitarios o porque brinda una salida laboral estable y segura.
Las pruebas de evaluación internacional Pisa muestran que “los alumnos de 15 años que dicen que quieren ser docentes obtienen resultados muy por debajo de la media nacional y muy inferiores a quienes proyectan ser ingenieros”.
“El desprestigio y las dificultades a las que está expuesta la profesión docente se reflejan en la insuficiencia de candidatos”, subraya el trabajo.
Aunque no existen datos oficiales, varias provincias no cuentan con los docentes necesarios para cubrir los cargos vacantes, que son ocupados por personas sin título.
El Cippec opina que el sistema formador no logra mejorar la calidad y que está sobredimensionado. “Según un estudio basado en datos del Relevamiento Anual, solo egresa un 20 por ciento de los estudiantes de los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD)”, explica la organización.
Agrega, además, que un estudio del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD) basado en una muestra de instituciones de formación docente de gestión estatal y privada de todas las provincias revela “la débil preparación de los docentes para la enseñanza de la lectoescritura”, base indispensable para todo aprendizaje posterior.
En 2012, la Argentina contaba con 1.243 institutos superiores de formación docente (ISFD) y 61 universidades. Esto implica que existen 31,7 instituciones de formación cada millón de habitantes. En Chile y México esta cifra equivale a cuatro cada millón; en Colombia, a 2,3; en Estados Unidos, a 3,6; y en Francia, a 0,5.
“La gran cantidad de instituciones es un problema histórico que complejiza el gobierno del sistema formador y atenta contra el logro de ciertos pisos de calidad”, refiere Cippec.
Los niveles de rotación y ausentismo docente son elevados en la Argentina. Es muy dificultoso retener a los profesores en una misma escuela durante períodos prolongados, condición indispensable para que se comprometan con el proyecto institucional y consoliden equipos de trabajo.
Los últimos datos oficiales (2004) indican que casi la mitad de los docentes tenía cinco años de antigüedad o menos en la escuela donde trabajaba.
Aunque no existen datos nacionales, el ausentismo sería, también, de gran magnitud.
En la encuesta del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de 2008, el 40 por ciento de los adultos manifestó que el ausentismo docente era el principal problema de la educación de los niños en el nivel primario, y esta proporción aumentaba en las escuelas públicas (45 por ciento) y familias con menores ingresos (50 por ciento).

 

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