Desesperante estado de abandono de varias familias en El Porvenir

DESTACADOS 03/08/2015
Mujeres embarazadas y muchos niños conforman una gran parte del grupo, que permanece a la intemperie hace más de una semana. Sus miembros son observados por policías que tienen el objetivo de evitar la construcción de ranchos. Con el agua cercando el lugar, reclaman una vivienda donde vivir. “Nadie del Gobierno, nos vino a ver”, dijo una joven madre. (GALERÍA DE IMÁGENES)
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1 / 7 - La concentración de formoseños en El Porvenir espera una urgente respuesta oficial. A mas de una semana, nadie con poder de desiciòn fue al lugar.

Un camión celular y dos efectivos de la Policía provincial custodian a unas 25 personas, provenientes de distintos lugares de la ciudad, que espontáneamente se asentaron en un baldío del barrio El Porvenir, pero el accionar de varios uniformados les impidió levantar carpas para vivir, hasta que las autoridades les den una solución habitacional.
Una gran mayoría de mujeres, numerosos chicos de corta edad y pocos hombres componen el grupo. Fueron allá, a sabiendas de que se trata de una decisión extrema, y peligrosa. Como fueron impedidos de cualquier construcción, deben esperar que algún funcionario se sensibilice bajo las estrellas de las noches formoseñas que por ahora se muestran piadosas o la luz del día, acompañado por un solo benévolo.
Pocos colchones sucios y numerosos sillones constituyen la principal comodidad para la espera y el descanso. Un fuego y una precaria parrilla sirven para el mate cocido y el guiso diarios, que se cocinan con el aporte colectivo, devenido, la mayoría de las veces, de la solidaridad de los vecinos o algún político que se acerca a colaborar.
A poco más de cien metros, un manchón de agua desbordado del riacho Formosa avanza hacia la concentración, empujado por la arremetida que experimenta por estos días el río Paraguay y sus afluentes. Si el ritmo de crecida se mantiene, es inevitable el aumento de la angustia para el grupo, que en los últimos meses parece virilizarse en el paisaje capitalino.
Una mujer, de tez oscura, reposaba en un destartalado sillón, mientras no dejaba de acariciar su vientre que lucía crecido. “Estoy de tres meses, espero gemelos; tengo un hijo pequeño discapacitado y me siento muy mal”, sintetizó. “Tengo un plan pero no me alcanza para vivir; vine acá porque estoy desesperada y necesito una respuesta urgente”, suplicó.
“No vino nadie del gobierno, ninguno de los candidatos tampoco, los únicos que se acercaron fueron los periodistas”, reveló una mujer, con claro tono de reproche a las autoridades y quienes pretenden reemplazarlas en octubre.
“Vengo a solidarizarme con esta gente; les traje un poco de leche y pañales. Lamentablemente no está en mí una solución. Me apena mucho ver tantas mujeres embarazadas y chicos viviendo una experiencia de esta naturaleza. No creo que sea un ejemplo de la Formosa inclusiva y donde todos se desarrollan este que veo en El Porvenir”, reflexionó el concejal Fabián Olivera, mientras entregaba el cargamento.

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