ARTURO ILLIA, UN GOBERNANTE CON VISION DE FUTURO

PRIMERA PERSONA 04/08/2015 Por
El expresidente Arturo Illia es una de las figuras públicas más recordadas por los argentinos como el arquetipo del gobernante honesto. Así lo confirma una reciente encuesta realizada por la consultora Giacobbe & Asociados en la que el político radical quedó primero en la lista de las personas más honestas en la historia de nuestro país.
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Este reconocimiento hacia el recordado hombre de Cruz del Eje, que por cierto no es nuevo, muchas veces deja en un segundo plano otras facetas de la eficiente gestión que llevó adelante o eclipsa su perfil de estadista y visionario que se expresó, por ejemplo, en la decisión que tomó de vender varios millones de toneladas de trigo argentino a China, cuando ni siquiera Estados Unidos había logrado ingresar en ese extraordinario mercado asiático, o en la firme convicción de estrechar los lazos con Chile a fin de apuntalar la integración regional y de buscar con el país trasandino una alianza estratégica que permitiera aprovechar a Argentina los puertos chilenos en el Pacífico y a Chile obtener a través de nuestro país una salida al Atlántico.
Sobre la venta de trigo a China, vale recordar que la decisión se tomó en el año 1964 cuando los mercados de los países occidentales ponían trabas a las compras de productos agropecuarios de nuestro país, y fue en ese contexto en el que el presidente Illia resolvió abrir las exportaciones de trigo al gigante asiático, por entonces gobernada bajo el régimen comunista de Mao Tse Tung, lo que le valió fuertes críticas de los mismos sectores conservadores y antidemocráticos que alentaron primero y celebraron después su derrocamiento ocurrido pocos años más tarde, y a los que el mandatario identificaría con una célebre frase: “A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno”.
Por eso años nuestro país tampoco contaba con representación diplomática en China, lo que no resultó un impedimento para el presidente argentino, que afirmaba a quienes querían escucharlo que el futuro del comercio mundial tenía su eje en Asia, que promovió la enorme operación de venta de trigo a través del presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el brasileño Josué de Castro, quien se había desempeñado como asesor de la reforma agraria impulsada en China. La participación de Castro fue clave en el éxito de la transacción comercial que se concretó prácticamente a través de comunicaciones telefónicas y sin la intervención de misiones comerciales.
Debe reconocerse hoy, a más de 50 años de aquella operatoria, que el presidente Illia ya veía con claridad que la cuenca del Pacífico iba a ir adquiriendo con el paso del tiempo un protagonismo central en el futuro de la economía mundial. El tiempo le dio la razón, ya que en esa enorme zona que abarca a los países, islas y territorios que son tocados por las aguas de ese océano, hoy está la región más poblada del planeta, con cuatro de las economías más grandes del mundo.
La fecha del 28 de octubre de 1965 quedó como uno de los primeros hitos en la historia del proceso de integración regional, porque ese día el presidente Illia celebró en Mendoza una reunión con su par de Chile, Eduardo Frey Montalva, para dialogar sobre la necesidad de facilitar puertos competitivos al país trasandino en el Atlántico para que pueda sacar su producción de cobre, y garantizar a Argentina la salida al Pacífico para su producción de granos. “Aquí está en juego la integración Latinoamericana”, había señalado, con visión geopolítica, Illía.
Pero apenas ocho meses después del encuentro de ambos mandatarios, el proyecto de integración quedaría trunco con el golpe de Estado cívico militar que derrocó a Illia, impulsado por los mismos de siempre que esta vez esgrimieron como excusa una
escasa representatividad electoral de presidente y su supuesta lentitud e ineficacia. A diferencia de las figuras que opusieron tenaz resistencia a su gobierno, que quedaron en el olvido, el legado democrático que dejó don Arturo Illia y el ejemplo de su gestión de gobierno serán recordados, sin dudas, por muchas generaciones de argentinos.

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