La Iglesia denunció falta de compromiso contra el narcotráfico y la corrupción

NACIONALES 07/08/2015
En la misa central en el santuario de San Cayetano de Liniers, el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, habló de "fallas" en la Justicia y criticó al "dios dinero que ha desplazado a la persona y ha puesto como primero el consumo".

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, denunció la falta de compromiso en los poderes del Estado para acabar con el narcotráfico y la corrupción, y denunció "fallas" en la Justicia. Lo hizo al presidir la misa central en el santuario de San Cayetano de Liniers.
"Los argentinos en estos días escuchamos hablar, de vuelta, sobre la lucha contra el narcotráfico, los caídos y la fuerza policial, pero a pesar de ello la situación no mejora. Por ese camino, estamos como estamos", subrayó ante miles de peregrinos.
"Es cierto que estamos en un Estado de Derecho, y tenemos que confiar en la Justicia. Pero Dios no puede hacer entrar su misericordia cuando hay fallas como condenar a un narco, con justicia, y que este salga por el túnel", sostuvo. Y exclamó: "¡Que el Señor nos conceda mucha misericordia, porque de la misericordia viene la justicia!".
El purpurado porteño afirmó que "todo el tema del narcotráfico distrae" y exhortó a denunciar "que las causas del narcotráfico y de las adicciones están en una economía capitalista que ha erigido un dios dinero que ha desplazado a la persona y ha puesto como primero el consumo, y detrás de eso van todos los valores".
El arzobispo destacó la fe de los miles de peregrinos que llegan a San Cayetano con distintas peticiones y exclamó: "¡Cuántas cosas necesitamos los argentinos!". Luego, al finalizar la misa, recorrió las dos filas que se hacen para entrar al santuario de Cuzco 150 y bendijo a los peregrinos como lo hacía su antecesor el hoy papa Francisco.
Más temprano, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Juan Carlos Ares, advirtió: "Ayer terminaron las campañas, dicen que en un clima enrarecido: criticándonos los unos a los otros. No sabemos qué queremos hacer en común, cuál es el proyecto que queremos brindar a los demás". Y reclamó: "Ojalá podamos hacer ese camino nosotros. Tal vez se lo pedimos a otros, pero debemos encargarnos nosotros mismos. Como el Hijo Pródigo, que recapacitó al recordar la situación de los empleados de su padre. Tengamos un corazón misericordioso".

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