Lo qué viene tras las PASO

NACIONALES 10/08/2015 Por
El margen de diferencia entre los candidatos pone en duda las aspiraciones del gobernador de Buenos Aires de evitar una segunda vuelta electoral
votos PASO

Se habla de sorpresa de Sergio Massa, pero la sorpresa fue más su contrincante en la interna del Frente Renovador, José Manuel de la Sota. Asimismo, los candidatos que compitieron con Mauricio Macri en la interna de Cambiemos también obtuvieron más votos de los que surgían en las encuestas. Pero en general no hubo grandes diferencias respecto a lo que predecían las encuestas. Salvo tal vez para el oficialismo demasiado ensimismado en sus propios números.
Hay que ser cuidadosos a la hora de extrapolar el resultado de las PASO hacia la primera vuelta de octubre, teniendo en cuenta el elevado grado de ausentismo que se produjo.
Si el nivel de participación durante la primera vuelta aumentara significativamente con respecto a los registros de ayer, la posibilidad de que se produzcan diferencias no triviales respecto a los resultados de ayer (más allá de los cambios de estrategia de los principales candidatos y de los imponderables que puedan producirse en los próximos dos meses y medio) no debe descartarse.
A partir de este resultado, lo más probable es que el oficialismo redoble los esfuerzos para alcanzar su objetivo de evitar el ballottage. Pero ¿cómo? Puede insistir en lo comunicacional a riesgo de quedarse corto. Está claro que un presupuesto abultado ayuda, pero su efectividad depende de lo que se comunica y no tanto de la insistencia con la que se lo hace.
Además, nada garantiza que lo imprevisible no haga de las suyas, como sucedió con las lluvias e inundaciones de estos días, las cuales hicieron trizas toda la construcción comunicacional, al poner al desnudo, por cierto, largos años de desidia y negligencia en la gestión de la cosa pública. Por lo tanto, habría que complementar lo comunicacional con medidas concretas de política económica. Pero ¿cuáles? ¿Las mismas que hasta ahora? ¿U otras?

POLÍTICAS EXPANSIVAS
El Gobierno ha usado siempre, y lo ha hecho con notable intensidad en los últimos trimestres, a la expansión fiscal y monetaria como mecanismos para favorecer el crecimiento del consumo. Asimismo, ha recurrido al atraso cambiario, también con fines pro-consumo, aun cuando dicho atraso ha generado una fuerte caída de la rentabilidad de los sectores productores de bienes transables (exportadores y sustituidores de importaciones) ¿Debemos esperar que todo siga igual, una moderación, una intensificación o un cambio de esas políticas?
Tal como lo presentamos en el cuadro, pensamos que el Gobierno no puede hacer mucho para modificar sustancialmente su chance de aquí a octubre. Ya es demasiado tarde como para generar un cambio de clima tal, que permita acelerar el consumo y la producción. Tal vez lo mejor que puede hacer con tal objetivo es insistir y continuar con las políticas que aplicó en el último año y medio. Y esperar que el descontrol nominal no se acelere, y que la crisis política de Brasil no debilite aún más al real; esperando ilusionado que el resultado de las PASO haya estado en parte influenciado por cierto castigo producto de lluvias inoportunas.
Es probable que mientras el Gobierno insiste en sus políticas, el candidato oficialista busque dar señales de un futuro cambio de modelo. Sobre todo si interpreta que los resultados de las PASO indican que la mayoría de los votantes que no lo votaron están más del lado de un cambio, aunque sea parcial del modelo, más que de la continuidad absoluta del mismo. De producirse dicha moderación, los mercados podrían reaccionar favorablemente en el corto plazo. Pero, dado que los indicadores macroeconómicos seguirán deteriorándose (gasto público, déficit y expansión monetaria), no prevemos que el mercado cambiario (demanda de dólares y brecha) se comporte de manera muy distinta a la mostrada en los últimos dos meses.
De no mediar ningún cambio de política económica, las dificultades por las que atraviesan amplios sectores de la economía real se irán agravando. Por lo que de aquí octubre crecerán las discusiones y reclamos a favor de una pronta corrección cambiaria (más aún si Brasil sigue depreciando su moneda). Y más allá de la intención del gobierno y de su candidato de evitar precisiones, los mercados seguirán apostando a que el próximo gobierno corregirá el atraso, ya sea por convencimiento o porque no le queda otra.

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