LA VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS CONTRA LOS WICHIS

DESTACADOS 17/06/2015
La violencia naturalizada contra las comunidades wichís de Formosa y las situaciones de violación contra sus derechos son el pan de cada día: violaciones a niñas, usurpación de territorios, disparos contra niños por parte de la policía, causas armadas y el impedimento de acceso a la salud y la vivienda, conforman su cotidianidad. La asistencia humanitaria que llega como bálsamo y respiro para las comunidades.

Septiembre de 2011. Siete hombres criollos violan a una niña wichí de 14 años en Ingeniero Juárez, en el predio de la Escuela Especial que se encuentra frente a la Comisaría de la ciudad.
Marzo de 2013. María Paico, wichí de 15 años, integrante de la comunidad La Pampa cercana a la localidad de El Potrillo (Departamento Ramón Lista), fue atacada por dos criollos, que intentaron violarla y estrangularla, y la golpearon hasta provocarle un traumatismo de cráneo.
Marzo de 2014. Policías de la ciudad de Ingeniero Juárez comienzan una persecución durante unos cien metros contra niños que jugaban frente a la plaza Juan Domingo Perón. En medio de los disparos con balas de goma y plomo, y con puntería certera, hirieron de un balazo en la rodilla a Nazareno Chávez, de once años.
Aproximadamente, también en marzo de este año, una joven mujer del Barrio Palo Santo fue trasladada al Hospital de la Capital de Formosa por complicaciones en la salud de su bebé. Tiempo después, esta mujer fue devuelta a la ciudad de Ingeniero Juárez muerta y sin sus ojos.
Este puñado ínfimo de hechos, no aislados ni azarosos, tienen el común denominador de suceder contra comunidades wichís situadas en un distintos territorios de la provincia de Formosa, en sus propias tierras.
Stefan Biskamp, corresponsal alemán para Latinoamérica que visita de forma frecuente varias comunidades wichís de Formosa, explicó a Acceso Global: “Lo que agrava la situación de los pueblos originarios es la combinación de la violencia directa y la violencia estructural que no conozco de otros países. La violencia directa viene en forma de asesinatos y violaciones de indígenas. Aunque no hay una guerra civil en Argentina, muchas comunidades sí viven las condiciones de una guerra civil, por ejemplo, con allanamientos arbitrarios, con devastación de casas y heridos y muertos por tiros de la policía. Entonces, lo que vive una familia wichí en muchos lugares, en principio, es un miedo constante. Hay miedo de ir al monte, hay miedo de ir a la ciudad para comprar algo con el poco dinero que hay, hay miedo de reclamar agua, hay miedo de mandar a los chicos al colegio, hay miedo cuando se necesita llevar un familiar al hospital, hay miedo cuando se ve un policía desde lejos”.
La tierra postergada: los hermanos Tejada prisioneros por defender sus territorios
El caso más reciente, que resume el despojo judicial, policial y estatal de esta provincia, es el de los hermanos Tejada, miembros de la comunidad wichí El Colorado, Departamento Ramón Lista, quienes se encuentran detenidos desde el 28 de julio por defender su propio territorio, cuyos ancestros vienen habitando desde hace cuatro generaciones.
Un lugareño llamado Pila Tedín comenzó a instalar postes y alambrar las tierras de los Tejada, que al enterarse, fueron al lugar y quitaron todo lo que Tedín había puesto de forma ilegal.
Acto seguido, el lugareño inicia una denuncia que inspiró al Juez Francisco Orella a ordenar un inmediato allanamiento. Aquel día, unos 70 policías llegaron temprano a la comunidad y con ellos, la represión: comenzaron a patear las viviendas y a golpear niños, hombres y mujeres, e incluso, intentaron llevarse a un bebé.
En medio de la repentina (pero ya frecuente) violencia, se llevaron detenidos a Esteban, Avelino, Manuel, Rogelio y Ricardo Tejada. Avelino es, a su vez, presidente de la Asociación Civil Satuktes, que integra el territorio completo de San Martín (al oeste de la provincia), por lo cual, el hecho de mantenerlo en prisión no es casualidad.
En plena violencia policial, Ricardo recibió aquel día, balazos y heridas, por lo que debió ser trasladado al Hospital Central de Formosa donde permaneció esposado en una cama durante las tres semanas de internación, para luego ser trasladado a la Alcaldía de Formosa, y finalmente a la Alcaldía de Las Lomitas junto a sus cuatro hermanos.
Entre todos los atropellos que se dieron en esta causa, el abogado de los Tejada, Daniel Cabrera, fue quitado de la causa por la misma comunidad debido a presiones por parte de punteros políticos, y tomada por el concejal en función Omar Padilla, miembro del Frente para la Victoria, quien les había prometido liberarlos de la prisión con rapidez (lo cual, por supuesto, no sucedió), al mismo tiempo que Cabrera recibía amenazas para abandonar la defensa de estos hermanos. Pasadas las tres semanas, Cabrera fue restituido y pudo retomar la causa.
Hace pocos días, el abogado presentó una solicitada al juez Orella, en la que los detenidos pidieron que se les devuelva la libertad, advirtiendo que, de no concederse, comenzarían con una huelga de hambre a partir del lunes 1 de septiembre, teniendo en cuenta que estos cinco hermanos fueron sometidos a una rueda de reconocimiento irregular para que, luego de ello, el juez resolviera su situación procesal, lo cual tampoco sucedió. La huelga de hambre, en cambio, sí sucedió.

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