Advierten que la mala calidad del gasoil reduce la vida útil de las ambulancias

LOCALES 29/08/2015 Por
Decenas de esos vehículos se encuentran fuera de uso y abandonadas en la calle. Están depositados a la intemperie, fuera del taller mecánico del Ministerio de Desarrollo Humano, sin protección ni cuidado alguno. Vigilantes del lugar, no dudan en justificar el burdo escenario, mientras en todo el territorio son reclamadas para el traslado de enfermos y heridos.
Con más de veinte unidades depositadas y abandonadas en sus inmediaciones, el lugar donde funcionan los talleres mecánicos del Ministerio de Desarrollo Humano se convirtió en un verdadero cementerio de ambulancias.
Ubicado en la intersección de la avenida de Circunvalación y el zanjón que divide los barrios La Paz e Itatí, hay depositadas en la vereda y en la calle más de una decena de vehículos -muchos de ellos aparentemente en buenas condiciones- que durante su tiempo de vida útil cumplieron funciones como ambulancias, unidades de traslado tanto en la ciudad como en localidades del interior, como bien puede leerse en las inscripciones que están en cada uno de ellos.
Similar escenario se observa puertas adentro de este gran terreno que se encuentra al borde de su capacidad por lo que se desprende que estas unidades debieron ser dejadas afuera al no caber dentro del perímetro.
Si bien el hecho no constituye una novedad, un episodio a tener en cuenta por las autoridades provinciales es que los vehículos tienen un denominador común para merecer esta muerte: la calidad del combustible que se les suministra.
“El Gobierno le compra el gas-oíl a una conocida firma que está en casi todo el territorio; ese no es un dato menor ya que esta distribución contribuye a que los hospitales y salas puedan tener acceso al carburante con rapidez. Sin embargo, en una gran mayoría de casos, lo que llevó a estos vehìculos hasta este depósito es una consecuencia directa de la calidad del combustible que se les suministra”, planteó un vigilante del lugar, mientras daba detalles tècnicos de las blancas camionetas.
Lo llamativo de esta situación, además de la postal que ofrecen estos vehículos de gran tamaño que prácticamente están abandonados a su suerte - están colocados uno al lado del otro a la intemperie y ambos lados de la calle sin protección ni cuidado alguno- es que muchos de ellos se encuentran en muy buenas condiciones.
La mayoría está en pie, sin daños aparentes. Sus ventanas están intactas, al igual que la carrocería, ruedas, ópticas e incluso el sistema de luces que permanece firme sobre el techo de las cabinas de cada uno de ellos a la espera de otra vez volver a encenderse en respuesta a un llamado de emergencia.
Sin distinción ni clasificación aparente, y con igual tratamiento conviven vehículos similares, prácticamente de los mismos modelos e igual marca con unidades de última generación que esperan ser arreglados o simplemente pasar a formar parte de esta larga fila de vehículos abandonados muchos de los cuales podrían reciclarse y desempeñar funciones en localidades del interior provincial donde no hay unidades sanitarias para el traslado y asistencia de sus enfermos.
Según señalaron los vecinos del lugar, el panorama es siempre el mismo y va creciendo con el tiempo teniendo en cuenta que, remarcaron, "son cada vez más las ambulancias que vienen a morir acá que las que vuelven otra vez a funcionar". Situación que no sólo preocupa por la suerte que corren estos vehículos sino también por los inconvenientes que ocasionan teniendo en cuenta la basura y desperdicios que se acumulan en torno a ellos al igual que las alimañas que las utilizan como guarida.
El total abandono de estas unidades en el lugar contribuye a los daños que de por sí ocasionan en cualquier auto las inclemencias del tiempo que de no revertirse echarían por tierra las posibilidades de reutilizar y rescatar los restos y repuestos de estas ambulancias que perfectamente podrían servir para poner en funcionamiento otro de estos vehículos esenciales para toda la comunidad.

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