El FonFiPro somete a los productores al antojo oficial

LOCALES 09/09/2015 Por
El Gobierno provincial presta plata a los chacareros formoseños, acuciados por innumerables problemas que excede lo meramente laboral. El contrato obliga al hombre de campo a devolver en dos meses el bien tomado. Como la restitución en ese período es casi imposible, surge una dependencia que genera la perdida de la dignidad y con ella la libre determinación política, entre otras decisiones, mucho más elementales en el ser humano.
contrato fonfiprovale

El Fondo Fiduciario Provincial de Formosa se hizo conocido en los últimos tiempos porque desde allí salieron 7.6 millones de pesos que fueron a parar a las arcas del misterioso fondo The Old Fund. Esa enorme suma de dinero se pagó a fines de mayo de 2010 en concepto de asesoramiento para la reestructuración de la deuda que Formosa tenía con el gobierno nacional.
El convenio entre Formosa y The Old Fund fue firmado por Jorge Ubaldo Melchor como administrador del Fonfipro y Alejandro Vandenbroele –acusado de ser testaferro de Boudou– en nombre de la ignota consultora.
El Fonfipro estuvo, además, en la mira judicial del juez Norberto Oyarbide cuando tuvo a su cargo el caso Skanska, el primer escándalo por corrupción del kirchnerismo.
El juez Claudio Bonadio tiene además en su juzgado una causa por lavado de dinero en la que Melchor fue indagado a mediados del año pasado. La causa comenzó en 2007 debido a una denuncia de la Unidad de Información Financiera (UIF) canalizada a través de la que era la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos de Lavado de Dinero, que estaba a cargo del fiscal Raúl Pleé. La UIF había recibido un Reporte de Operación Sospechosa (ROS) del Banco Francés por depósitos y retiros de una cuenta a nombre de la firma "Possi Publicidad".
Entre enero y diciembre de 2006 se depositaron en la cuenta de esa firma 2,3 millones de pesos en efectivo. Una vez que el dinero estaba en la cuenta, de inmediato –según explicaron fuentes judiciales– Guillermo Rossi, una de los integrantes de la agencia de publicidad, sacaba los fondos mediante el cobro de cheques. Salieron 2 millones de pesos de la cuenta y el 75% pasó al Fonfipro.
Según los investigadores judiciales, la agencia de publicidad no tenía actividad, por lo que no se sabe de dónde provenía el dinero que entró a la cuenta. Eso se cobró y llegó a la cuenta del Fonfipro, que lo transformó en efectivo luego de una quita de un porcentaje mínimo que cobraba una intermediaria. Para traducir, el Fonfipro funcionaba como una cueva financiera. Entraban cheques y salía el efectivo menos un porcentaje que se quedaba la firma Boar por su gestión de cobro.

VUELO ALDEANO
Pero existe una historia, con efectos presentes y seguramente futuros, que presenta al Fonfipro como una burda herramienta del Gobierno provincial para lucrar con la necesidad, muchas veces extrema, de los pequeños productores. Y, de paso, generar un estado de dependencia que aprovecha políticamente el partido del gobierno.
El Fondo Fiduciario Provincial (FonFiPro), fue creado por decreto 1304 del 19 de octubre de 2.000. Los aduladores de siempre suelen presentar a esta estructura como una especie de socorrista institucional, a la que se convoca para rescatar de la inundación, la sequía o la crisis económica cíclica que sacude al país, a todo el espectro privado. Muy especialmente a los pequeños productores.
No pocos antecedentes exhiben al FonFiPro como una cueva financiera, dispuesta a auxiliar con dinero fresco y sonante, a cambio de convenientes intereses. Sin embargo, nada tiene de asistencial como se lo quiere mostrar.
En las últimas horas trascendieron los términos de un contrato de préstamo entre la oficina que administra Jorge Melchor y un pequeño chacarero de Laguna Blanca. El hombre de campo como decenas de sus colegas intenta reponerse de la inclemencia climática de finales de mayo, cuando su familia tiene aún muy presente los efectos de un fenómeno similar de 2.014.
El artículo 4 del acuerdo obliga al trabajador a devolver una suma cercana a los 25.000 pesos en dos meses, incluyendo unos pocos intereses.
No resulta complejo pensar en un campo arrasado por las aguas, la producción perdida por los efectos del fenómeno y una o varias familias sin el mínimo sustento para la vida diaria. Por qué el hombre de campo sólo gana para la comida y algunos gastos propios de las actividades más elementales de la familia como la educación de los chicos, algo de ropa y……
La asistencia se formaliza, con el gobierno sabiendo que la devolución en esos términos será muy complicada, pero lo hace de todos modos porque el objetivo perseguido descansa sobre dos ejes: 1. Asistir al productor para justificar el discurso de asistencialista y; 2. Construir un marco de dependencia en el productor, que hasta entonces no necesitaba la pata pública para sostenerse económicamente.
“Hace mucho tiempo se ha perdido la armonía emocional en la familia chacarera hacia el FonFiPro. No podemos pensar en una tranquilidad económica cuando vivimos una incertidumbre y zozobra permanentes. Factores climáticos y de políticas comerciales y de mercado hacen su aporte para que esto sea así”, describió un tomatero del norte provincial que mantiene una deuda que identifica como histórica con el Estado provincial.
“La realidad es que el gobierno no ofrece medidas de protección como el precio sostén en varios de los productos que obtenemos en nuestras chacras y cuando se trata de obtener algún aporte nacional, nos encontramos con increíbles trabas, como si hubiera una política para que no nos llegue nada”, redondeó.

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