Olivera, solidario con familias que no tienen trabajo y vivienda

LOCALES 13/09/2015 Por
Se mostró angustiado por la ausencia de una política integral en materia social y advirtió que el gran problema formoseño “tiene dos claros ejes: falta de trabajo y de viviendas”. Pidió “no dejarse engañar con promesas de legisladores”.
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Olivera habla con el grupo de familias en El Palomar.

El concejal Fabián Olivera se reunió con más de cuarenta mujeres que integran el grupo de familias que hace varios meses estableció un nuevo asentamiento en la zona de El Palomar y tras escuchar los relatos se mostró angustiado con un cuadro al que calificó como “desolador y desesperante”.
“Lo que sucede acá se replica hace muchos años en los barrios Santa Rosa, San Juan Bautista, Laura Vicuña, El Quebrachito, Las Delicias, y otras zonas. El escenario es, salvando algunas particularidades, el mismo. Todo esto no hace más que exhibir la falta de políticas públicas para dar respuestas a las familias que cada año se van integrando al circuito social, como es natural en toda comunidad que expande su población”, contextualizó.
“El principal problema es la falta de trabajo; toda esta gente me aseguró que se sienten rechazadas por el sistema porque dejaron de tener la posibilidad de seguir pagando el alquiler de la casa donde vivían; no les quedó otra salida que esta, la de armar un rancho o una carpa, sólo para seguir subsistiendo”, amplió.
“Absolutamente todos acá son changarines, ni uno sólo tiene un trabajo formal, viven del día: algunas son empeladas domésticas, vendedores de baratijas, planchan y lavan de casa en casa y, por supuesto, el subsidio social”, prosiguió al describir cómo viven.
“Cuando los funcionarios salen y se llenan la boca de calificativos por la entrega de viviendas y módulos, parecen pretender que del otro lado se crea que la respuesta oficial ya llegó y ahora todos estarán bien. Nada más falso. Lo que se hace resulta completamente insuficiente; a sabiendas que es así pretenden que el efecto apague los reclamos”, advirtió.
“Además, las construcciones son muy precarias; los beneficiarios deben peregrinar por los arreglos de una casa supuestamente nueva y eso tampoco es justo”, enfatizó.
“Volví a reunirme con esta gente, donde lamentablemente hay muchísimos chicos, la mayoría de pocos meses, viviendo debajo de un trapo, con el frío y la lluvia de los otros días; no me parece justo esto”, describió.
“Además de solidarizarme, porque un concejal no tiene más recurso que su compromiso de gestión y la contención colectiva que me nace naturalmente porque vengo de una familia donde esos valores se cultivan rigurosamente, les pedí no dejarse engañar. Ocurre que son visitados por legisladores que les prometen viviendas y otros beneficios, pero sólo como un lamentable recurso electoral. Es muy bajo caer en este tipo de conductas; son personas que están viviendo lo peor del ser humano: abandonadas, sin recursos económicos y, en la mayoría de los casos, sólo ven un futuro incierto; todo es frustración, desesperación e indignidad para ellos”, aseguró.

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