La Policía provincial cubrió carteles para evitar que el gobernador se fastidie

LOCALES 15/09/2015 Por
Un ejército de uniformados provinciales fue apostado sobre la ruta 86, modificando el paisaje natural que transitó el funcionario para inaugurar una escuela en Palma Sola ¿A qué le teme Gildo Insfran para disponer semejante despliegue?
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1 / 2 - Insólito. Los vehículos de la Policía permanecen estacionados justo frente a los carteles instalados por dirigentes de FAA.

Lo que debió constituir una noticia más, de carácter institucional, con el gobernador Gildo Insfran inaugurando un total de cuatro establecimientos educativos en diferentes pueblos del norte provincial, repentinamente adquirió un giro inesperado y extraño.
La Policía provincial diseminó esta este martes, a lo largo de los casi 30 kilómetros que separan a Clorinda de Palma Sola, una cantidad indeterminada pero muy significativa de efectivos ataviados con sus tradicionales uniformes azulados.
El único hecho distintivo en la zona lo constituía la visita a la zona del gobernador Gildo Insfran, quien tenía dentro de su agenda la inauguración de escuelas en diferentes pueblos apostados sobre la ruta provincial 86.
Pero si la decisión policial de proteger al principal funcionario público de Formosa era ya sorprendente, lo observado en Palma Sola contribuyó a elevar a niveles extraordinarios esa sensación. En el pequeño pueblo, esperaba al jefe del Ejecutivo, lo más grueso de la fuerza policial, integrada con carros de asalto, caballería, equipos hidrantes y efectivos equipados con escudos antimotines.
El poder político de Gildo Insfran es absoluto en todo el territorio. Los tentáculos del absolutismo con que gobierna hace 20 años este hombre del justicialismo, convierte en completamente innecesario tamaño despliegue.
El recorrido entre Formosa y Palma Sola, sólo mostró un hecho infrecuente a lo largo de los casi 140 kilómetros del viaje en auto: un reducido grupo de productores y dirigentes de la Federación Agraria Argentina (FAA) se apostaron a un lado de la ruta 86 y clavaron dos carteles con leyendas que reclamaban la actualidad del sector.
“Si logramos vender… 70 kilos de banana, compras un kilo de carne; 70 kilos de pomelo, un litro de leche”, rezaba uno de ellos, dando cuenta de la valía comparativa entre la fruta que se produce en la zona y lo que necesitan las familias para sobrevivir dentro del actual escenario económico.
Sin embargo y como si todo este despliegue no fuera suficiente, hubo lugar para otro hecho, tan desgraciado como innecesario.
Para evitar que el gobernador observe el precario reclamo, justo antes que se produzca el paso del funcionario por el lugar, la Policía se encargó de estacionar frente a los carteles, dos vehículos oficiales, obstruyendo completamente la visión a cualquiera que atraviese la zona. Claramente, el objetivo fue evitarle el dolor de cabeza.
“Permanentemente, nos reunimos dirigentes de FAA de todo el país, inclusive con gobernadores y legisladores nacionales para debatir los problemas del sector; vienen solos y se marchan del mismo modo, como debe ser cuando no hay temor ni inconvenientes de consciencia y aquí hoy nos encontramos con todo esto. Realmente siento vergüenza y no me parece justo que los formoseños tengamos que estar viviendo esto sólo por intentar mostrar la realidad de la provincia, desafiando en paz la falsedad del relato oficial”. Con esta reflexión se despachó Panfilo Ayala, director de FAA en la NEA y reconocido dirigente bananero del norte provincial.
El corolario sólo deja lugar para confirmar la forma feudal y absolutista con que se maneja el poder político en Formosa, donde un gobernante surgido de un proceso democrático se arroga conductas monárquicas, utilizando el erario público para mantener un séquito de aduladores que cumple todas sus decisiones.


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