La inequidad social sostiene banderas en el suburbio de Palo santo

LOCALES 18/09/2015 Por
La campaña electoral es utilizada por estos días para criticar al adversario ocasional, en el falso ideario de que esa conducta genera adhesiones. En el medio, surge lo peor de la condición humana cuando se expone al prójimo y su miseria como trofeos de un escenario cuya responsabilidad es atribuida a ese rival.
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Los baldes contienen el agua retirada del pozo, con sus componentes completamente inadecuados para el consumo humano.
Una reciente recorrida de dirigentes del Frente para la Victoria por la zona del Parque Industrial de Palo Santo, puso al descubierto el grado de precariedad y abandono con que viven los pobladores de la zona.
El cuadro surge a pocas cuadras de la sede administrativa del poblado y sólo sirve para confirmar el estado de inequidad social que existe al momento de analizar la forma en que se distribuyen los fondos públicos.
Cuando el funcionario explica la diferencia entre justicia y equidad, se detiene en el segundo adjetivo que proclama dar a cada uno exactamente lo mismo. Sin embargo en el terreno de operaciones, todo se desvanece y finalmente persiste el ideario que ayude al dirigente a permanecer en el cargo o llegar a él.
Miguel Diarte y Sergio Maciel planean sacar de la intendencia a Raúl D´Zakich en las elecciones de octubre. Aunque arengan sus ideas desde la misma tribuna partidaria, transitan sendas distintas.
La actividad política los llevó al Parque Industrial y se encontraron un cuadro desolador. Aunque comparten un poblado pequeño, el paisaje resultó revelador: los vecinos del lugar no tienen energía eléctrica y el agua que utilizan para beber proviene de un sucio zanjón con su contenido estancado y también compartido por perros, caballos, chanchos y otros animales de los alrededores.
Ambas “comodidades” hace muchas décadas dejaron de constituir un problema para las personas; son casi como el aire: está ahí y nadie lo advierte, ya que respirar es un acto natural.
Vivir en estas condiciones ubica a cientos de familias muy relegadas en el contexto local, en una comunidad donde la ruta del futuro demorará su paso mucho más que al resto de los formoseños, y aún más cuando se los compare con los demás argentinos.
¿Cuándo las autoridades estructuran los presupuestos, en que aspectos se detienen al determinar las prioridades? Acá no hay equidad, el ideario nacional y popular no llega esta parte del país.
La pobreza amplía sus dominios sin precisión de tiempos y espacios, y ofrece una versión cada vez más poderosa de la incapacidad de los gobiernos para reducirla. Mientras los fondos públicos son utilizados sin determinar prioridades con notoria inequidad, miles de niños deben afrontar los primeros y claves años de la vida, con todo tipo de necesidades. Al llegar a la juventud, las limitaciones le ponen un techo definitivo al futuro soñado por los padres y reclamado por una sociedad cada vez más replegada y conducida por unos pocos que ven a la cosa pública como parte de la propiedad privada.
“El primer año de vida es clave para el futuro; en ese período el cerebro se desarrolla un 80 por ciento y la alimentación se reparte en proporciones iguales entre el afecto emocional y físico y la ingesta oral. Lo que en esa etapa no logre, jamás podrá conseguirlo en el resto de su vida”.
La postura pertenece al Dr. Abel Pascual Albino, fundador de la fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil)
“Un país con igualdad de oportunidades en donde todos puedan desplegar su potencial genético y optar con libertad el camino a seguir”, es uno de los principales objetivos de la organización, nacida en 1993 en Mendoza.
Para el reconocido médico, que varias veces visitó Formosa, “la educación de la madre, como principal agente sanitario es la base de todas las intervenciones que se desarrollan para la recuperación del niño, y es a través de ella que se busca la integración de la familia y de la comunidad”.

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