Contra la “teoría del género”

INTERNACIONALES 10/10/2015
Los resúmenes de los grupos de obispos, aglutinados por lenguas, coincidieron en condenar la perspectiva de género. Así quedó en evidencia al difundirse los resúmenes de las discusiones durante la primera semana del Sínodo sobre la Familia en el Vaticano.
A una semana de iniciado el Sínodo convocado por el Papa para debatir sobre la situación de la familia en el mundo y definir la postura de la Iglesia en torno de ella, los participantes en el Sínodo coincidieron en criticar la “ideología del género” y la imposición en algunos países de lo que llamaron “leyes antifamilia”. Reiteraron el concepto doctrinal del matrimonio como la unión de un hombre con una mujer y condenaron la manipulación genética.
El Vaticano publicó los resúmenes de los “círculos menores” –los grupos lingüísticos en los que se dividieron los 270 sinodales presentes–, tras las discusiones de la primera semana sobre el “Instrumentum Laboris”, documento base sobre el que discuten acerca de “La escucha de los desafíos que afronta la familia”.
Los grupos de idioma italiano destacaron los “riesgos de la ideología del género y su “incidencia negativa” en los programas educativos de muchos países”. En su resumen, los italianos hicieron hincapié en “la exigencia” de reiterar “que el único modelo de familia corresponde a la doctrina de la Iglesia y está fundado en el matrimonio (entre) hombre y mujer”. Los obispos y cardenales que integraron esos grupos manifestaron la necesidad de “expresar el ideal de la castidad y del valor del amor oblativo”.
Los grupos en francés subrayaron en primer lugar que “los contextos históricos y culturales no son los mismos” cuando se habla de la familia y que no es posible hablar de la presencia de la Iglesia Católica de la misma manera en todas las partes del mundo. Por ello notaron que el “Instrumentum Laboris” se redactó incluyendo una “problemática muy ‘europea’ o ‘demasiado europea’, con el riesgo de considerar las cosas con un prisma particular”.
También entre los franceses se mencionó la “teología del género” para subrayar su “carácter ideológico” y para destacar que se difunde “y a veces se impone por parte de ciertas organizaciones internacionales”. Asimismo se advirtió que la clonación humana, las madres de alquiler y la manipulación genética de las células madre plantean el “riesgo de crear un mundo del que ni nosotros mismos podamos decir ya que sea humano”.
Un tema que también abordaron los sinodales hispanohablantes, que advirtieron sobre la biotecnología y la teología de género, a las que definieron como “las mudanzas antropológicas” y consideraron que “son más profundas de lo que nos imaginamos”.
También se instó a la Iglesia a “ser servidores de la familia” y a “convertir las leyes antifamilias en leyes muertas”. Ese grupo lanzó la denuncia de que “las legislaciones nacionales e internacionales responden a un mismo patrón y pretenden imponerse”.
En otro grupo, los obispos pidieron dar más importancia a lo que es “escuela de humanidad”, a la vista sobre todo de alguna exposición en el aula sobre familias en las que se constatan actos de violencia contra la mujer o los niños, entre otros. Este grupo fue el más incisivo a la hora de centrar la atención en el “desafío de la renovación de la propia Iglesia”, y concluyeron que “se ha fallado en la formación cristiana y educación de la fe y se llega al matrimonio con muchas lagunas”. “Somos también culpables de la situación de la familia, ya que, en muchas ocasiones, hemos vivido de rentas” y no se hace hincapié en los abuelos y en hacer descubrir lo que es la familia de verdad”, fue el ‘mea culpa’ de este grupo de miembros sinodales. Instaron además a una renovación, “no sólo de las personas sino también de las comunidades, teniendo cuidado con el lenguaje y el modo de presentar la doctrina”.
Las próximas dos semanas la asamblea analizará otros temas y se harán otras dos relaciones que servirán para redactar el documento final, que será votado el 24 de octubre.

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