Desesperante ambiente de inseguridad en el Lisbel Rivira, advirtió Olivera

LOCALES 19/10/2015 Por
El legislador reclamó un destacamento policial en el lugar y planteó que la zona es controlada por delincuentes que “prácticamente tomaron de rehenes a las casi mil familias” que habitan el asentamiento.
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Olivera habla con una vecina, cuyo hijo recibe atención médica en un ojo tras ser agredido en el lisbel Rivira.
El concejal Fabián Olivera denunció la presencia de un “completo escenario de inseguridad” en el barrio Lisbel Rivira y exigió “con urgencia” el asentamiento de una estructura policial para combatir los distintos casos de delincuencia que “en cualquier momento del día da muestras de su audacia para actuar”.
El lugar constituye un claro ejemplo de la improvisación municipal para dar respuestas a varios de los flagelos sociales más elementales, crueles y antiguos que afectan a miles de formoseños. En lugar se convirtió en un gigantesco antro de supervivientes, donde la ratería y riña entre vecinos es constante.
Antes denominado Urbanización España, el asentamiento Lisbel Rivira está enclavado en la zona norte de la ciudad. Se trata de una concentración de alrededor de un millar de módulos habitacionales, constituido cada uno de ellos con un solo ambiente y un precario baño ubicado en el exterior, al fondo del terreno de entre 250 y 300 metros cuadrados, dependiendo del lugar que ocupe dentro de la manzana que lo alberga.
En la ciudad existen varios asentamientos de estas características. Responden a una apresurada respuesta oficial ante tanta presión social devenida de la demanda habitacional.
Se compone de familias, muy numerosas en la mayoría de los casos, donde los hombres consiguen algo de dinero haciendo tareas propias del changarín, mientras las mujeres son titulares de algunos de los programas sociales nacionales. El empleo formal no tiene ningún tipo de ejemplo colectivo en el barrio.
Los módulos reciben agua potable y luz eléctrica y la geografía general es de una concentración social muy humilde, con una proyección conjeturable, teniendo en cuenta la calidad de recursos económicos, las condiciones laborales y la formación cultural y académica de los moradores.
“Con mucha preocupación y pena debo decir que el Lisbel Rivira es tierra de nadie; mejor dicho, pertenece a los delincuentes”, avisó tras recorrer el barrio junto con miembros de su equipo de trabajo.
“Dialogué con más de veinte familias y en todos los casos, el reclamo fue el mismo: la inseguridad. Las experiencias que escuché fueron alarmantes e impropias de lo que suponía respecto de esta problemática en Formosa”, trazó.
“Todos coinciden en que existen los patrullajes policiales e incluso ven a los efectivos con mucha frecuencia, pero sin embargo resulta insuficiente para frenar los robos, las peleas callejeras que se dan a mano, con el uso de armas caseras y otras más sofisticadas”, redondeó.
“También me resultó muy llamativo el caso de una familia de apellido Vera, muy popular por lo agresividad de sus integrantes. Acá todos la conocen y aseguran que pese a las denuncias la Policía siempre fue incapaz de ponerle fin a sus correrías. Los vecinos hablan de la violencia con que se manejan e incluso relatan casos de agresiones callejeras por el solo hecho de pasar frente al módulo que habitan”, reveló.
“El Estado tiene una función muy clara; en este caso debe generar las condiciones para recuperar el asentamiento y considero que se impone con suma urgencia la creación de un destacamento con toda la infraestructura necesaria para parar todo esto”, dijo.

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