La disputa del poder político involucra el uso indiscriminado de los recursos públicos

LOCALES 24/10/2015 Por
En las últimas horas ese escenario se generalizó hasta exhibir situaciones indignantes. El partido del gobierno siguió abusando de la estructura del Estado en beneficio de intereses electorales sectoriales. Ayer en un colegio inscribían autos, mientras una larga cola de interesados le daba un marco cuasi-comercial e infrecuente al establecimiento.
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El montaje muestra la fila de autos sobre la Av. Kirchner y, arriba, la cola de personas en el patio interior del local escolar.
En los funcionarios del Frente para la Victoria existe el claro concepto de que quien gobierna es propietario de los bienes del Estado y que sus recursos están disponibles para satisfacer todas sus demandas, sin que importe el origen o los intereses. Esta mirada no es novedosa, la historia argentina tiene reservada una extensa serie de antecedentes, donde el Partido Justicialista gobernaba confundiendo los límites de las responsabilidades públicas. Alinear la idea totalitaria e individualista del dirigente que la practica es comprender, por adelantado, el tipo de conducción pública que ejercerá, si las elecciones le permiten el acceso al cargo a que aspira.
A principios de mes, el candidato a concejal del Frente de la Victoria, Javier “Pirucha” Gorvein dirigió un meticuloso operativo de traslado de grandes bolsones conteniendo todo tipo de mercaderías hasta la sede que el Partido Justicialista posee en Belgrano 556, de la capital provincial. Podría tratarse sólo de una de las actividades de la apretada agenda del dirigente en busca de un escaño en el Concejo Deliberante capitalino, hacia el que apunta detrás de las mismas pretensiones de Hugo García y Blanca Denis, con los que comparte la lista. Sin embargo, la Toyota Hilux gris, chapa IXH 988 fue estacionada, en doble fila, frente a las oficinas de la Dirección de Compras y Suministros del Ministerio de Economía, ubicadas en Av. 25 de Mayo 645. Desde el interior del edificio donde se digitan todas las compras que el Estado realiza para su propio funcionamiento y las inherentes a sus responsabilidades institucionales, un grupo de colaboradores del médico devenido a político sacó el cargamento. En pocos minutos, la poderosa camioneta doble cabina se puso en marcha guiada por el propio Gorvein, acompañado en el interior por sus punteros. Las escasas 15 cuadras que demandaron el recorrido hasta la sede del PJ fueron cubiertas con rapidez.
La camioneta fue estacionada sobre el parterre que da al viejo edificio y desde ahí arrancó la descarga hacia el interior, mientras el candidato no dejaba de hablar por su celular.
Javier Gorvein es hijo del Dr. Diego Gorvein, un reconocido dirigente del peronismo formoseño, desde donde ocupó distintos cargos electorales y públicos.

TODO IGUAL
Esta siesta, vecinos de los barrios Guadalupe y Parque Urbano fueron sorprendidos por una extensa cola de automóviles estacionados frente a la Escuela de Comercio “José Gervasio Artigas”. Sin embargo la sorpresa alcanzó el grado de enigma cuando advirtieron que dentro de los patios del establecimiento una interminable fila de personas aguardaba un turno para ser atendidas.
Un joven que abandonó el lugar con rapidez explicó a este medio lo que sucedía: “Están inscribiendo autos para las elecciones de mañana”, reveló con una sonrisa pícara, propia de quien entiende que este tipo de manejos se corresponde con una conducta irregular.
“Pagan 1.100 pesos; ahora te dan una parte y mañana, junto con los vales de nafta te dan el resto. Es la gente de Jofré”, redondeó.
Aunque no pudo ser constatado, varios llamados alertaron sobre una maniobra similar desde las oficinas de la Dirección Provincial de Vialidad.
Mientras frecuentemente surgen llamados a estar atentos ante la probable existencia del desvío de recursos públicos para el financiamiento de campañas políticas, urge transparentar los controles en otros niveles para desterrar metodologías que fortalecen el crecimiento de la pobreza y la desigualdad.
Este tipo de episodios, encarados por personas que aspiran a un cargo público utilizando métodos repudiables, hacen necesario un estricto control de los recursos públicos, que deben ser canalizados en diversas áreas sin que sean sus empleados los encargados de las auditorías.

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