La pobreza y el sistema mantienen postrado a un adolescente en Güemes

Una silla de ruedas parece ser el angustiante futuro de Jorge Carlos Ramón Vega, quien tras fracturarse ambas piernas en una escuela primaria, hace más de tres años, no consiguió retomar una vida normal. El peregrinar de sus padres, ante los hospitales públicos, no sirvió para devolverle la movilidad; tampoco ante la Comuna del lugar para acceder a un beneficio social.
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La pobreza, la ignorancia y la desidia oficial ejaron a este joven formoseño en una silla de ruedas.

Jorge Carlos Ramón Vega, nació hace 15 años en Villa General Güemes, una localidad del departamento Patiño, a 281 km de la capital formoseña y con casi 4.000habitantes. Su padre es un conocido empleado municipal del lugar y encabeza un grupo familiar de cinco miembros.
Hace poco más de tres años, mientras jugaba con sus compañeros en la escuela primaria del pueblo, un poco claro suceso terminó con los principales huesos rotos en ambas piernas. Su vida tuvo giro inesperado, lleno de padecimientos e incertidumbres que lo instalaron a este presente, completamente imposibilitado de trasladarse por su propio medio, por lo que acude a una silla de ruedas.
“Hace pocos días lo lleve al Hospital de la Madre y el Niño en Formosa para que lo deriven al Garrahan, en la Capital Federal, pero no pasó nada”, reveló su padre, Cándido Ceferino Vega, de 47 años quien se muestra preocupado, aunque no abandona la tranquilidad propia del formoseño de tierra adentro.
“Me cuesta mucho tener que viajar, no consigo el traslado en una ambulancia ni los pasajes en colectivo; todo esto hizo que él no pueda recuperarse en todo este tiempo”, reflexiona, asumiendo en silencio su impotencia y sin cargar culpas contra terceros.
“Busque todo tipo de ayuda, pero encontré cerradas todas las puertas: un subsidio, una beca, una pensión o alguna ayuda del Estado jamás me fueron posibles. Hice las gestiones ante la Municipalidad del pueblo, pero sólo encontré trabas de todo tipo y silencio”, planteó.
“Acá, pegado a nuestra casa, vive una asistente social, encargada de gestionar pensiones; además trabaja en la Escuela Especial. Conoce muy bien este caso, pero nunca acudió a ayudarnos”, dijo.

FUTURO ABOGADO
Jorge tiene notorias secuelas del incidente de hace tres años. Sus extremidades lucen encogidas, como que detuvieron su proceso natural de crecimiento en todo este tiempo.
“Después de aquello, en la etapa de recuperación volví a caerme y las piernas de nuevo se rompieron”, recordó.
“Mis amigos vienen a verme y me llevan en la silla, pero quiero recuperarme, volver a caminar, hacer lo que hacía”, implora este adolescente de tez oscura y vividos ojos oscuros, llenos de contenida energía.
“Quiero estudiar y ser abogado, es algo que me atrae porque sé que es una forma de pelearle a las injusticias”, considera, como haciéndose eco de su propia realidad y asumiendo que su vida pudo haber sido distinta.
“Ninguna autoridad o funcionario vinieron a verme desde que paso esto; mi familia es quien me ayuda, pero se hace lo que se puede y no alcanza”, reflexiona el joven, entre frustrado y reflexivo.
La pobreza, la ignorancia y la falencia estructural del sistema sanitario provincial generaron en este formoseño un dramático cóctel de impedimentos postrándolo en una silla de ruedas hace más de tres años, sólo porque se rompió dos huesos jugando con sus amigos.
La pobreza y la ignorancia difícilmente puedan ser superados por el entorno familiar, pero la respuesta oficial aún es posible. El “Dr. Jorge Carlos Ramón Vega” así lo demanda a un Estado provincial que se enjuaga la boca con un discurso integracionista y presente, pero que en el escenario de los hechos luce tan ausente como la respuesta que una humilde familia de formoseños espera hace muchos años para uno de sus integrantes.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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