Un gobernador que juega a dar la cara, mientras sus ministros se esconden

No todos lo advierten, pero muchos si ¿Será que el propio Insfran no? Ocurre hace mucho tiempo, pero la conducta se corporiza con màs fuerza los sábados, aunque tiene su correlato durante la agenda de trabajo semanal.
PNG Insfran en Villa Hermosa
Insfran se esmera en agradar a un grupo de chicos; sus ministros están en otra cosa.

La fortísima sospecha de negociados millonarios con el Estado provincial que envuelve a muchos miembros de la mesa chica del gobernador Gildo Insfran adquiere notoriedad cada fin de semana, cuando los funcionarios esquivan a los vecinos y se limitan a formarse entorno del jefe político.
Varias veces, Insfran utilizó espacios públicos para advertir a sus principales funcionarios sobre su premisa en la conducción institucional: “Somos soldados de la gente y estamos para responder a sus necesidades”, se le escuchó vociferar, con enojo y seguridad, varias veces.
Pero el llamado de atención duro lo que un resiste un pequeño escolar después de ser atendido por su maestra por una cuestión disciplinaria.
La queja de los intendentes y de los punteros políticos del oficialismo contra los ministros del gobernador constituye una reconocida conducta que molesta y malogra a los hombres del interior. Sobre todo, porque el jefe de Estado deja en manos de sus colaboradores la resolución de los problemas más básicos que traen los jefes comunales y los dirigentes partidarios. Si ellos regresan sin respuestas, el malestar se traslada a la gente, receptora final de las gestiones.
Este sábado, durante el operativo Por nuestra gente, todo, en Villa Hermosa volvió a quedar en evidencia el divorcio que existe entre las órdenes de Insfran y la disciplina de sus oficiales. Muchos ministros, directamente sienten un rechazo marcado para recibir a un intendente un diputado, concejal o un puntero peronista que justamente van en busca de ellos porque son quienes representan al brazo ejecutor del gobernador.
El vicegobernador Floro Bogado fue el adelantado de siempre en la escuela 82 y tras el aparecieron, de inmediato, Insfran y el diputado Samaniego. Utilizaron los portones centrales, donde unos pocos chicos y todo el cuerpo docente recibieron a los hombres del Gobierno provincial.
Minutos después, sorpresivamente y envueltos en costosos tapados, fueron visualizados los ministros, conjuntamente el intendente capitalino Jorge Jofrè. Ellos se encargaron se habilitar un poco usado portón lateral, de modo de evitar el contacto directo con los vecinos.
Esta vieja conducta sirve para traducir el verdadero interés que tienen los colaboradores del gobernador que esta vez lucio con problemas de voz y, aunque se esmeró por esconderlo, un marcado desanimo.
Insfran está rodeado por gente cuyo principal interés son los negocios que mantienen, directamente o a través de familiares o testaferros con distintas áreas del Gobierno provincial. Son conocidas las condiciones de proveedores del Estado para venderle a la misma caja que les paga por sus funciones, sin que importe el rubro a atender.
Se trata, asimismo, de una consecuencia natural de la permanencia en el poder político. El objetivo original que llevó al gobernador a convocarlos se convirtió en un vicio que afecta las arcas del erario público. Entonces, hay una clara responsabilidad en la matriz de la conducción, porque por no verlo o no hacer nada, pese a ser consciente de lo que ocurre, es el que tiene la administración central de la cosa pública.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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