El sindicalismo mafioso, protegido por la Policía provincial

LOCALES 22 de septiembre de 2019 Por DE N/REDACCION
Extorsionar, presionar, amenazar y patotear son algunas de las conductas que identifican a las bandas delictivas, a las mafias propiamente dichas. Y para muchos, estos adjetivos definen al sindicalista Jorge Coqui Zarza. El ahora diputado electo, suele escudarse en la representación gremial y la falsa defensa de los derechos de los trabajadores para enriquecerse, sembrar el miedo y ejercer la fuerza para imponer su propia ley; incluso por encima de quienes recibieron el mandato público para hacerlo.
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Hay que decir que no lo logra en soledad. Ese tipo de comportamientos no serìa posible sin un marco político y judicial que garantice impunidad a algunos altos funcionarios quienes
se sirven de ese poder mafioso y recurren a métodos violentos para lograr sus propios objetivos. Quienes son socios en la corrupción se ven obligados al ampararse mutuo, con lo cual la espiral de violencia y corrupción se extiende; se robustecen los métodos de defensa corporativa y se apela a los más nefastos recursos con tal de lograr propósitos espurios.
La semana anterior, se conoció una resolución de la Secretaria de Trabajo de la Nación que anula por fraude una elección sindical que ganó con engaño el sindicalista Jorge "Coqui” Zarza, en marzo. El esperado y contundente fallo también llama a iniciar un nuevo
proceso eleccionario que incluya la convocatoria a asamblea general extraordinaria para elegir la Junta Electoral. En ese contexto, surge lo que pasó el viernes cuando delegados de dicho
sindicato que fueron elegidos democráticamente no pudieron entregar sus actas con las firmas de sus compañeros afiliados, teniendo como única intención informar que se realizó
con éxito la elección de delegados de cada área municipal como indica la resolución 44/19.
Nada de ello hubiera podido ocurrir sin la complicidad política y
la connivencia policial, donde el millonario sindicalista tuvo más custodia que el propio gobernador, Gildo Insfran.
La vergonzosa decisión de muchos jueces de mirar para otro lado, evitando que las leyes se cumplan e impidiendo que se haga, precisamente, justicia, demuestra que en Formosa no hay libertad y mucho menos democracia sindical.
El poder, hasta hoy impune del diputado electo y su hija, a la que muchos acusan de testaferro de su padre, viene siendo ejercido de la misma forma por otros jerarcas sindicales de la provincia,
donde los hijos del poder se dan la gran vida con la plata y el sacrificio del pueblo formoseño que dicen proteger.
Quienes manejan los cuantiosos fondos que aportan los trabajadores deben rendir cuentas de sus actos administrativos, y sus declaraciones juradas deben estar al alcance de cualquier ciudadano.
Como gritan los propios trabajadores municipales, la lucha contra la
corrupción exige terminar con todo resquicio que despida olor a impunidad, como los que abundan en el cuestionado accionar del de Zarza.

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