HALLAN VACAS MUERTAS, SIN LENGUA, Y RECRUDECE EL FANTASMA DE UN CHUPACABRAS FORMOSEÑO

LOCALES 29 de octubre de 2019 Por
Unas cuatro reses aparecieron muertas en los últimos tres meses, sin ningún signo de violencia, ni de defensa para evitar la muerte. El cercenamiento del órgano gustativo es la única evidencia de un ataque. Sorprendentemente, los animales no fueron devorados por alimañas terrestres o aves carroñeras, como suele ocurrir en estos casos, y muestran un aspecto momificado.
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1 / 2 - El campesino entreabre la boca de la res, y su interior yace vacío, solo el hueco que cobijaba a la lengua.

Todo se desarrolló en un campo formoseño, distante unos 25 kilómetros de la capital provincial, y sus propietarios aceptaron revelar el suceso, sólo esperando saber si el hecho se repite en otros puntos del territorio. 
“Los animales no tienen rasguños, ni marcas de enfrentamientos o signos de defensa de ninguna índole”, dijo el ganadero, mientras pedía reservar su identidad.
“Se trata de animales, en algunos casos, de hasta 300 kilos en pie; el único rastro es el cercenamiento de la lengua”, reafirmó.
“El animal se va secando, sin la presencia de gusanos, hormigas o cuervos. Es como si tuviera una radiación que aleja a todo ser vivo. Se seca en sí mismo, sólo, se pudre en soledad”, contó, muy sorprendido.
“Sólo le falta la lengua, muere conservando todas sus demás partes”, insistió, tras lo cual compartió la imagen de uno de sus animales muertos por el ataque de un ser misterioso, pero del cual sobran antecedentes en la región.
Casos similares fueron denunciados repetidamente en provincias argentinas, y en países vecinos, e incluso en México. De acuerdo con las versiones, se trata de un animal de aspecto diabólico que, algunos campesinos aseguran haber visto en medio de la espesura del monte. 
El mito de un chupacabras – en algunas regiones las victimas fueron esos pequeños caprinos – se propagó con rapidez, mientras las autoridades y el morbo social se encargaron de ventilar sus intereses institucionales y emocionales, para no llegar nunca al fondo de la cuestión. E incluso, algunos prefieren hablar de la presencia de extraterrestres para justificar el triste final de los afables animales que yacen en los campos sin sus pesadas lenguas.

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