Advierten nuevo embate del Pilcomayo, ante el silencio cómplice de los rehenes del gobierno

LOCALES 22 de diciembre de 2019 Por
La abogada y productora agropecuaria Emilia Maciel se mostró preocupada por el nuevo panorama de crecida del río Pilcomayo sobre territorio formoseño, recriminó al Gobierno provincial su “desinterés e incompetencia” para manejar la situación, y acusó al mismo sector de “mantener un esquema de apriete sobre quienes no se muestran sumisos a sus intereses políticos y económicos”
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Emilia Maciel renovó sus criticas contra el silencio y la incompetencia oficial ante las inundaciones.

“El bañado está a mil, no hicieron nada, no limpiaron, no arreglaron las barreras”, embistió Maciel, una conocida profesional del Derecho en la zona de Las Lomitas, principalmente, donde además se ocupa junto con su familia de un negocio agropecuario.
“Buscan fundir al criollo para que sean dependientes de las dádivas del Estado”, planteó, manteniendo una posición marcadamente crítica contra la administración política provincial.
“Los campos que se inundan por la desidia son de los criollos, en cambio las tierras de los amigos del gobierno que están por la 86, cuyos verdaderos propietarios ignoramos, se mantienen al margen de esta situación. Vemos el monte por toda la 86, pero no un tractor, acoplan campos para amigos del gobierno”, sostuvo.
 “Se pusieron hacer una planta de producción de biomasa en pleno bañado, sin una audiencia pública; no sabemos adónde irán los desechos; se trata de una inversión instalada en campos amigos del gobierno, mientras que el criollo nacido y criado en esas tierras se pudre”, consideró.
“Los inversores foráneos, radicados en la zona, compraron tierras fiscales, hicieron todo: pagaron mensura, inversión y otros conceptos, pero no les dan el título; no se quejan, se aguantan porque son prisioneros de la Dirección de Tierras Fiscales. Y esa situación proseguirá hasta que no obtengan el título, mientras tanto permanecen rehenes del Gobierno provincial”, denunció.
Para Maciel, “todas las organizaciones rurales o las asociaciones de productores no dicen absolutamente nada, porque tienen obediencia debida con el Gobierno provincial; no dicen nada, se las aguantan, porque obviamente algo hay: seguramente reciben beneficios que el resto de los productores no, o tienen algún tipo de cargos con sueldos, entonces los anulan, en lo que tiene que ver con la representatividad del productor. El único organismo que se hizo eco fue la Federación Agraria, después nadie”, opinó, muy firme. 
“Imagino que el ministro de Gobierno enseguida reaccionará de inmediato como lo hizo el año pasado, cuando amenazó con denunciar a los productores que generaran caos en la sociedad; caos es lo que reciben cada año los productores ante la desidia del Gobierno provincial; cada año pierden todo lo que, tienen, empiezan de cero”, ironizó, marcando con claridad su mirada de un escenario que conoce desde siempre, por pertenencia, pero también por convicción personal.

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