UN OSCURO PASTOR CUIDA AL REBAÑO

DESTACADOS 01 de abril de 2020 Por DE N/REDACCION
En las próximas semanas, el obispo Conejero deberá enfrentar millonarias demandas laborales iniciadas por exempleados de la Diócesis que preside, echados del  Centro de Capacitación Integral Juan Pablo II, por no avalar los vergonzosos atropellos que vienen cometiéndose en el lugar, con completa complicidad del religioso.
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La piscina que, para uso casi personal, mandó a construir el obispo en el Centro "San José".

El suceso, en sí mismo, sólo representa una pequeña parte de la brutal metamorfosis que envolvió al jefe máximo de la Iglesia Católica de Formosa, muy cuestionado por feligreses, pero también por reconocidos empresarios y comerciantes que comenzaron a abandonar los templos y a mantener cerrados los bolsillos, convencidos del obsceno destino de sus donaciones.
En las últimas semanas, una mujer le recriminó al sacerdote que oficiaba una misa dominguera, el destino del aporte que la capilla recibe de sus feligreses. La intervención asombró a los pocos parroquianos presentes, y constituye un símbolo de la decadencia de la principal organización religiosa de la provincia, de la que muchos acusan al religioso de origen español. 
Aunque es un histórico misterio, la recaudación se integra con una recaudación indeterminada, pero cuantificada en no menos de siete dígitos por mes, provenientes de todos los barrios de la ciudad, y tiene su origen tanto del magro aporte de la mayoría, como del exuberante bolsillo de reconocidos empresarios del medio.
El crecimiento de la hambruna, el alcohol, la droga y la violencia en los barrios, y la ostentación que el propio obispo, y muchas personas ligadas al Obispado de Formosa exhiben en su vida cotidiana no pasan desapercibidos. Tampoco tiene sustento el criterio para distribuir los extraordinarios fondos, más bien parece que mayormente se trata de atesorar más, y gastar en frivolidades, como la piscina que el propio obispo mandó a construir en los fondos del Centro Vocacional Diocesano “San José”, una imponente construcción ubicada en inmediaciones del aeropuerto capitalino.
“Costó más de 800 mil pesos, y prácticamente es para él sólo”, dijo un sacerdote que viene observando con tristeza lo que ocurre, aunque también, con un sesgo de ironía: “Acá frecuentan dos jóvenes que se preparan para la vida sacerdotal; es decir que son tres”, reparó.
Los concejales de la ciudad, frecuentemente aprueban pedidos del Obispado para que se eximan del pago de tasas a las poderosas camionetas que adquiere el Obispado, destinadas a la administración de las diferentes estructuras de servicio que ofrece, principalmente el Centro de Capacitación “Juan Pablo II”, una de las grandes obras realizada por Dante Sandrelli, segundo obispo de Formosa. 
La administración de ese centro recayó en una contadora, tras disolverse la  organización anterior debido al manejo oscuro de los fondos que ingresaban, principalmente por el alquiler de las amplias y confortables instalaciones, dotadas de unas 400 camas y los demás servicios básicos.
“No cambió mucho, o mejor dicho, no cambió nada; más bien se profundizó la podredumbre”, le aseguró a este medio, una de las dos personas que accionaron judicialmente contra el Obispado, al ser despedidos del Centro Juan Pablo II, “injustamente, sin ningún motivo objetivo, y luego de varios años de compromiso total y un maltrato impropio de quienes trabajan para la obra del Señor”, según consideró.
“Nadie sabe el destino del dinero que ingresa al Centro, como tampoco tiene sentido el destino muchas veces partidario, gimnástico, y hasta bailable que se le da, sólo para recaudar, quedar bien, o cumplir algún que otro capricho de los que administran”, reveló.
La incorporación de personas para desarrollar diferentes tareas sólo está tamizada por la necesidad del momento, ante el alquiler temporal de toda o una parte de las instalaciones. “Los pagos son en negro, porque no hay una inscripción formal, ni para encarar los alquileres con el tinte de negocio abierto que tiene, ni para afrontar las cargas tributarias; de hecho, yo estuve siempre en negro”, advirtió.
“Muchas veces quien contrató todo fue el propio Gobierno provincial, y es toda una incógnita de qué manera se canalizaron los pagos, teniendo en cuenta esta orfandad legal para justificar el ingreso del dinero, como también de que forma el Estado armó su expediente para generar la salida de los fondos”, reveló.
Dentro de la propia Iglesia, muchos sacerdotes ven este escenario con marcada preocupación, mientras dudan sobre la capacidad intelectual y moral de Conejero.
Del otro lado, la desconfianza de los feligreses crece a pasos agigantados, como la legión de desilusionados que, ante tanta oscuridad espiritual, decidieron, por ahora, dejar de financiar las actividades de su credo….y las del obispo y sus socios.

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