CHANGOMAS, EN MODO CORONAVIRUS

LOCALES 10 de abril de 2020 Por DE N/REDACCION
El gigante norteamericano que funciona en la ciudad, se muestra extremadamente temeroso por la pandemia. Aplicó su propio protocolo que, si bien tiene mucho del formato oficial, incluye una innecesaria persecución del cliente que recorre sus enormes góndolas, al que incomoda hasta el hartazgo buscando que respete formas absurdas, incluyendo la presencia policial si surge un reproche o un cuestionamiento.
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La Subsecretaría de Defensa del Consumidor, ahora con renovadas energías, y muy celosa en el cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria en los locales comerciales de Formosa, debiera intervenir, ante esta conducta. El formoseño que acude a Chango ahora, choca con un aparato cuasi-policial que se esconde tras las recomendaciones efectuadas por las autoridades nacionales en la lucha contra el coronavirus, y es destratado innecesariamente.
Un periodista de este medio, con el antecedente de decenas de comentarios llegados a la Redacción de CuartoPoder, fue al comercio de la avenida Gutnisky y no sólo confirmó los rumores, sino que se encontró con un escenario mucho más grave.
Los estruendosos parlantes y los gigantescos carteles colgados en los pórticos de acceso, alertan de todo tipo de situaciones si no se cumplen determinadas normas establecidas oficialmente, y dan una bienvenida que suena a demasiado. Trasponiendo las puertas, una empleada, con barbijo y guante no deja a nadie continuar el paso si antes no se frota las manos con alcohol en gel.
Con el visto bueno del ingreso, adentro las cajeras, los repositores, el personal de seguridad, y los administrativos también están con la boca tapada. Las pocas colas se forman con personas muy alejadas entre sí, hay mucho más de un metro entre cada una de ellas.
Las cajeras tienen un altísimo celo a la hora de anunciar las recomendaciones de seguridad de la firma. Lo hacen con claro desagrado, y un marcado destrato que surge en un tono de voz agresivo, muy imperativo.
Este redactor fue testigo presencial del trato dado a una pareja, sólo porque el hombre y la mujer decidieron ingresar juntos. La cajera, casi desesperada insistía en que no podían estar juntos, cuando ambos sólo hacían una tarea en conjunto, muy alejados entre sí: la mujer descargaba el carro, mientras el hombre, del otro lado de la caja pretendía embolsar la compra y acomodarla en el pequeño transporte.
Pero de nada valió el planteo de la cliente, la empleada de Chango no admitía ninguna explicación ante lo que pareció ser un reparo sensato. “Es mi marido, y en ningún momento nos mostramos juntos, el se acopló del otro lado de la caja exclusivamente para acomodar la mercadería”, explicó la mujer, poco después de abandonar el interior del local.
“No vengo más, fui muy maltratada. Acá hay una enorme exageración del protocolo; ahora entiendo porque hay tanta gente contra este super”, agregó, claramente afectada.
Pero el cuadro contra la pareja terminó con la presencia de una coordinadora, aparentemente, quien convocó casi a los gritos a un efectivo de Policía y a un hombre, aparentemente parte de la seguridad propia del local.
“El agente me dijo, de buena manera, que el negocio recomienda la presencia de una sola persona por familia para hacer las compras; pero el empleado se mostraba muy nervioso, muy preocupado, como si yo tuviera el virus o algo parecido”, describió, entretanto, el hombre, mientras trataba de calmar a su pareja.
Esta experiencia se agrega a muchas otras surgidas en los últimos días, y exhiben una metodología innecesaria, y extremadamente agresiva contra los clientes, exagerando el protocolo oficial. El Gobierno provincial también debe controlar este tipo de situaciones, el destrato al cliente está penado por la Ley de Defensa al Consumidor y sus inspectores tendrían que actuar en defensa de la seguridad emocional de los formoseños.

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