Olivera pidió al gobierno y a algunos empresarios tomar contacto con la realidad

LOCALES 16 de abril de 2020 Por DE N/REDACCION
El concejal capitalino le pidió al Gobierno provincial que “imponga una postura calma y coherente, ante la angustiante realidad” que hoy sacude al sector privado, luego de recoger varios comentarios de comerciantes de la ciudad que dijeron sentirse hostigados por la Subsecretaría de Defensa del Consumidor.
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1 / 3 - Este camión transportò frutas y verduras en mal estado hasta un improvisado basural del San Josè Obrero

La posición de Fabian Olivera se produjo esta mañana poco después de visitar el barrio San José Obrero, convocado por vecinos muy sorprendidos porque un camión realizaba continuas descargas de restos de comida sobre un microbasural. 
“Ver a tanta gente, desesperada y angustiada recogiendo todo aquello que le pueda servir para llevar a la mesa es muy desagradable, muy indignante”, describió Olivera.
“Muchas de las personas con las que hablé me aseguraron que se trataba de un vehículo, propiedad de un conocido empresario dedicado al negocio de las frutas y verduras, que usaba la zona como vaciadero de todo aquello que ya no le sirve”, agregó.
“Es lamentable permitir este estado de cosas, justo en un momento donde miles de formoseños no pueden armar una sola comida para la familia”, sostuvo.
“Me gustaría que este comerciante abandone una conducta tan egoísta e insensible, y organice la eliminación de lo que no le sirve atendiendo la necesidad de las familias que no tienen para comer”, dijo. “No me parece complicado que convoque a la gente para obsequiarle sus productos en cajones, desde un lugar higiénico y adecuado para el ser humano; así como lo vi en el San José Obrero, el trato que le dio a muchos formoseños es el que algunos le dan a los animales”, graficó.
Por otra parte, cargo contra el responsable de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Usuario, Edgar Pèrez, al que acusó de “imponer una conducta demasiada agresiva e impropia del brutal momento que vive el comercio de la ciudad, bajo el argumento de hacer cumplir determinadas normativas. Uno no está en contra de las leyes, pero si durante este cese generalizado de actividades salgo a exigir inversiones abultadas, que pueden esperar tiempos mejores, no puedo menos que pensar que se trata de una persecución”, describió.
“Me parece correcto que se saque de las góndolas a los productos vencidos, pero si labro un acta y amenazo con cerrar un negocio porque no tiene la caja registradora, entonces no estoy entendiendo lo que pasa”, recriminó.

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