LA ANCHA ESCOBA DE DECIMA

LOCALES 19 de junio de 2020 Por DE N/REDACCION
La decisión política está completamente tomada: José Luis Décima no volverá al Ministerio de Desarrollo Humano, y, como sus abusos fueron tan profundos y excesivos, tampoco ocupará algún cargo público mientras Gildo Insfran permanezca como gobernador. El atropello financiero y la deslealtad fueron los justificativos principalísimos, aunque, quizà, el gobernador jamàs lo admita con tanta contundencia.
decima y wuest
A la derecha, casi de espaldas Decima; de frente, con pantalones negros, la Wuest.

En las últimas semanas, Rosalía Nancy Wuest, fue separada del cargo de directora de Informática y Comunicaciones del Ministerio de Desarrollo Humano, casi al mismo tiempo que varios familiares de Decima, y profesionales puestos por el mismo ex colaborador de Insfran que ahora observa el desenlace de sus decisiones, desde la penumbra, y en completo silencio.
Entre los echados del Hospital de Alta Complejidad, aparece el marido de la hermana de Decima, una hija de un hermano, varios sobrinos y médicos que, sencillamente, cobraban, pero no desarrollaban ninguna tarea. 
Por otro lado, el médico Walter Ávila, marido de la sobrina cesanteada, como muchos otros, venía cobrando un jugoso sueldo, incluso durante muchos meses después de su separación del cargo, en un incidente que generó mucho ruido, porque apareció muy salpicado por hechos de corrupción en el manejo de los dineros del Alta Complejidad. Ávila también fue separado.
La mayoría de estos hechos ya está completamente comprobada por la auditoría ordenada por el gobernador Gildo Insfran, y, aunque, la irregularidad no involucró grandes sumas de dinero, el hecho significativo tiene que ver con la decisión del gobernante de separar de la administración pública a todo lo que trajo su ex colaborador, un inequívoco símbolo de su malestar.
Rosalía Wuest, conocida como “Royi”, gozaba de la confianza de Décima, pero para un grupo cercano, se trataba de una relación mucho más cercana que, por la calidad de uno de los actores y por su compromiso familiar, no podía traspasar las paredes de un burdel, por ejemplo. Y esa cercanía, rápidamente cerró lazos sobre todo el ministerio. “A ella, la llamaban la ministra”, ilustró una maestranza, con lo cual resulta sencillo imaginar el poder con que podía manejarse.
El mal trato emocional, la agresividad verbal y la persecución eran conductas repetidamente adjudicadas a la Wuest. “Mucho tiempo duró la maldad y el maltrato de esta mujer; pero preferíamos tragarnos el mal rato, antes que ser echados, trasladados o que nos quiete algún beneficio económico”, describió una empleada de Desarrollo Humano que dijo estar aun bajo los efectos de psicotrópicos debido al maltrato de la exfuncionaria.
Los controles efectuados en la administración de ese ministerio, entre los que se cuantifican a más de dos decenas de testimonios de empleados, determinaron la existencia de un vulgar mecanismo que le permitía, cada mes, a la entonces titular de Informática y Comunicaciones, alzarse con altísimas sumas de dinero.
La ingeniería detectada era la siguiente: Rosalía disponía, unilateralmente, el pago de decenas de guardias, pero sin la presencia de los beneficiados a cumplir con un tiempo de trabajo. “Ñoquis” diría la calle. Los dineros eran depositados en las cuentas de los beneficiarios cada mes, pero debían ser compartidos en partes iguales, en el mejor de los casos, o en una relación de hasta 20/80 en el peor de los casos.
Uno de los trabajadores que participaba de estas maniobras, aseguró que “no tenía opción; si me negaba me trasladaba o directamente me echaba, varias veces me amenazó”, admitió.
El mismo muchacho reveló que por mes cobraba, en concepto de guardia, “algo así como 24 mil pesos, de los cuales sólo me quedaba con 9 mil, el resto le entregaba a ella en propia mano el mismo día que se depositaba la plata; esto fue así durante casi cinco años”, precisó.
Los investigadores determinaron que para que un mecanismo de estas características funcione y perdure en el tiempo fue necesaria la mano del poder real, directa o indirectamente, por lo que la responsabilidad del medico que ya no está, y la de su amiga, fueron mucho más que claves para que los dineros públicos resulten tan desviados de sus objetivos originales. 
Aunque las auditorías concluyeron, los técnicos trabajan fuerte ahora en recomponer al recurso humano, para lo cual la identificación de cuadros profesionales probos es toda una ingeniería.

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