EN EL CENTRAL LE PREPARAN EL GABINETE DE MINISTRO A ROMERO BRUNO

LOCALES 04 de octubre de 2020 Por DE N/REDACCIÓN
El director del establecimiento está en bocas de todos en la clínica pública de Salta y Mitre, donde un grupo de allegados trabaja en la selección de la gente que trabajara al lado del epidemiólogo, una vez que el gobernador Insfran lo designe al frente del Ministerio de Desarrollo Humano.
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El único indicio que acredita el futuro inmediato de Romero Bruno no pasa de un mero comentario, irónico y como al paso, proveniente del ministro de Gobierno Jorge González. Empero parece que hay gente que tiene otra información y se moviliza en base a ella. En el Hospital Central hay una fuerte movida encabezada por un contador con ruidoso y oscuro pasado por la administración pública provincial, quien fue identificado como el armador ministerial del futuro jefe de la cartera sanitaria. Edgar Emiliano Florentín fue subsecretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Desarrollo Humano, en los comienzos mismos de la gestión de José Luis Decima, y considerado una de las piezas claves en el proyecto económico personal del desplazado ministro.
Sin embargo, rápidamente su capacidad desbordó las expectativas de su jefe; dejó de ser visto en el edificio de la calle Santa Fe, y frecuentó el Hospital de Alta Complejidad. En abril, cuando Gildo Insfran asumió la conducción de Desarrollo Humano, y arrancó una verdadera limpieza del recurso humano, el contador no pudo esquivar la riada, aunque alcanzó a prenderse de una última rama con la que consiguió ubicarse en el Hospital Central.
En el ministerio fue acusado de tener testaferros para facturar servicios de mantenimiento y reparaciones edilicias varias en diferentes áreas de la cartera, como baños, reparación de rejas, reposición de vidrios y tareas afines. “Camarichi” pudo haber sido la razón social encargada de la administración y cobranzas, usada por Florentín. Se cree que el contador hizo el mismo esfuerzo en otras dependencias del Gobierno provincial.
Ady, como se lo conoce entre allegados, se pasea hoy por el Hospital Central, como si se tratara de su propiedad, avanzando en el armado ministerial de Romero Bruno.
Pero Mario Romero Bruno no la tiene fácil, nada fácil, en el Central, donde muchos creen que su participación pública por la pandemia es sólo un erróneo rostro de la gestión hospitalaria.
“No puede organizar el Hospital Central, no quiero pensar lo que nos espera si llega a Desarrollo Humano”, dijo un psiquiatra que se ufana de conocerlo muy de cerca.
“Es inseguro, timorato, cualquiera le llena la cabeza con chismes de poca monta”, agregó al ser consultado por este medio sobre la personalidad del facultativo. “El Hospital Central tuvo buenos gestores, con óptima performance: Luis Barreiro de Madariaga, César Estigarribia, Víctor Cambra, entre otros han descollado en la gestión”, amplió.
“El Central es hoy con ésta gestión un hospital privado más en el ámbito laboral, con la diferencia de que el dinero reunido por el trabajo médico en conjunto va a parar a bolsillos bien identificados”, advirtió.
En estos 25 años de gobernador, nadie le susurró al oído a Insfran el nombre de sus colaboradores; por lo general la identidad de cada designación cayo de sorpresa y se anunció en medio de la nada.
En la carpeta de Florentin, que trata de vender su enorme experiencia en la función pública, hay varios apellidos de profesionales de la medicina y de las ciencias contables que trabajan en el Central, pero nadie se anima a describir sus antecedentes cuando son convocados a enumerar las virtudes personales y morales para ocupar un cargo público; principalmente en Desarrollo Humano, donde el olor a corrupción y desidia parecen negarse a abandonar los pasillos.

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