GILDO BLANQUEO SU TEMOR A UN ENEMIGO QUE SOLO VISUALIZA UNA MENTE LLENA DE TEMORES

LOCALES 17 de noviembre de 2020 Por DE N/REDACCION
La extraordinaria movilización callejera que armó el peronismo aldeano este martes puso al descubierto, como nunca antes, el grado de preocupación que tiene el viejo caudillo local ante lo que considera el acecho de un golpe blando para sacarlo del poder que ocupa desde 1995. Miles de formoseños subidos a bicis, motos y vehículos, venidos de cada barrio de la ciudad, estimulados por vales de combustibles y otras formas más frecuentes de atracción le dieron un marco jamás visto en Formosa, bajo el osado objetivo de celebrar el Día de la Militancia.

Gildo Insfran se muestra coherente con el historial partidario, y fiel al escenario de los 70, identificó un enemigo y le plantea una brutal lucha, apelando a los recursos públicos que administra como si fuera su propia billetera, y a la dependencia de miles de formoseños a quienes mantiene cautivos con los sueldos del Estado, y el miedo ejerce sobre quienes dudan sobre los beneficios del modelo.
La movida peronista tuvo que ver con la necesidad de plantearle un colosal rechazo a la decisión de varias instancias judiciales nacionales, quienes fallaron en contra del Programa de Ingreso Administrado y Ordenado a la provincia, principalmente porque no contempla un esquema previsible para los miles de formoseños que esperan en los límites provinciales el permiso para regresar a su tierra.
Para el gobernador, se trata de una estrategia política, orquestada desde la oposición y, en respaldo de su postura, dijo que se pone en riesgo el status sanitario conseguido en los últimos ocho meses, que ubica a Formosa entre las pocas jurisdicciones con escasos infectados y sólo un fallecido por acción del temible mal asiático.
Mientras se espera un fallo de la Suprema Corte en las próximas horas, luego de una presentación del senador Luis Naidenoff, y de Amnistía Internacional, quienes le reclamaron al alto cuerpo que defina la situación de los varados formoseños, Gildo aprovechó la fecha partidaria para buscar la protección política ante un enemigo que sólo existe en una mente altamente sensibilizada por el paso del tiempo, la soledad, y el temor al inexorable abandono del extraordinario poder que acumuló en las tres últimas décadas.
La afinada capacidad organizativa del peronismo fue puesto a prueba, y el resultado fue colosal: miles de vehículos, portando banderas, con sus tripulantes no muy contestes con el respeto al protocolo, inundaron las calles de la ciudad, reafirmando una pertenencia política que jamás entró en crisis en Formosa.
La millonaria distribución de vales de combustible, y el aporte de los recursos humanos y materiales del Estado, volvieron a quedar en evidencia, reeditando una conducta consuetudinaria en el peronismo gobernante.
Una gran mayoría participó de la movida, estimulada por el requerimiento partidario, la mística peronista, y el apoyo financiero, ignorando los detalles que maneja el caudillo para justificar semejante armado callejero, en un momento de su vida que lo tiene muy nervioso, preocupado, y sólo, según coinciden varios miembros del acotado grupo que lo frecuenta.
Una muestra objetiva de la preocupación de Gildo debe hurgarse en la decisión que tomó al preferir la movilización, muy por encima del respeto al protocolo sanitario que con tanto celo vino defendiendo en los últimos meses. Miles de formoseños participaron del recorrido sin usar barbijos, pero la gran mayoría jamás respeto la distancia social, mientras compartía mate, tereré o enormes termos con agua fría para mitigar la tórrida tarde formoseña. 
Insfran no genera liderazgo, apela a la billetera y a los bienes públicos que administra como propios, por eso vive atemorizado y desconfiado; y por eso necesita recurrir a este tipo de estrategias, en las que no sólo expone sus debilidades, sino que, además, y esto tal vez sea lo peor, moviliza a una enorme parte de la comunidad, gastando millonarios recursos en un momento financiero sumamente caótico, y con una sociedad brutalmente dividida, exclusivamente porque la clase política privilegia sus propios intereses, muy por encima del bien común.                                                                                                                                      La militancia motorizada no tuvo a ninguna autoridad partidaria en el cierre del acto que consintió en una simple lectura por parte del histórico locutor, Jorge Santander, que le dio voz a un documento de apoyo a Gildo y a su “modelo”. Alrededor de 3000 personas, como mucho, estuvieron para oír la lectura; luego el cierre con la tradicional marcha peronista                                                                                                      Aunque la política de masas fue declarada extinta en los 70, en Formosa aún se mantiene fuera del ataúd: la cultura de la dependencia, el manejo arbitrario de los recursos que administra por obra y gracia de un sistema de reparto federal, y un manejo totalitario y atemorizador son sus principales razones.

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