EL SEÑOR DE LA POLITICA

LOCALES 31 de mayo de 2021 Por Lic. JUAN LARREA Y CANTALICIO CABRERA
Hoy estaría cumpliendo 109 años de edad Ángel Merice Díaz (foto), un peronista que hizo de la lealtad y la honestidad sus irrevocables  valores para mantener siempre en alto sus ideales, sin importar las consecuencias.


Nacido en  la provincia de Corrientes el 31 de mayo de 1912, se casó con  Joaquina Llanos, con la que tuvo 12 hijos: Migue Angel, Luis, Pedro, Antonio, Julio, Celsa, Gloria, Dolores,  Juana, Miguelina, Alba y Nelly.                      Se incorporó al  Ejército  argentino, pero renunció para establecerse en Formosa e incorporarse  a la Policía de Territorios Nacionales. Luego paso a formar parte de la primera Policía de la provincia de Formosa, alcanzando la jerarquía de comisario.
Interpretar la magnitud del sacrificio de su vida militante, es abrirle la puerta a un gran caballero de la política; su sacrificio, su lucha por la justicia social y su amor por los más humildes, una vida de resistencia, y otro de política, a la que le dio todo sin obtener nada como contrapartida.
Su porte de señor, traje oscuro, sombrero de paño, y un cigarro fino, acompañado siempre de un portafolio en el que tenía toda la historia de las familias del barrio San Francisco y sus alrededores.  
A medida que los  hijos de los vecinos cumplían la mayoría de edad, eran incorporados al padrón de afiliados  en forma clandestina aun, porque entre las décadas del 50 y 70 estaba proscripto el Partido Justicialista en la República  Argentina.
Don Díaz nos dejó físicamente el 8 de septiembre de 2002, luego de entregar su vida al servicio de la gente, expresando  sus sentimientos y lealtades, siempre en solitario, sin necesitar nada más que sus convicciones. En su vida supo de solidaridades y amistades que no solo terminaban en el partido donde militaba, sino también supo dar  la mano y abrazarse con muchas personas sin interés en la política.
A pesar de su formación académica, siempre se volcó a sostener  la política, una actitud tan noble, tan preciosa, y tan venerada por los pueblos por considerarla la única herramienta posible para evitar que seamos rehenes de los  enemigos de la clase obrera, una posición aún lejana pero para la cual seguimos trabajando los peronistas.
El compañero Ángel Merice Díaz contaba la historia en forma oral, la misma que se retransmitía de familia en familia; lo hacía desde el corazón, en principio a los adultos mayores, y estos, a su vez, a sus hijos y nietos. Una historia genuina contada por un protagonista de la primera hora, la del luche y vuelve, arriesgando más que su propia vida.
A pesar de su jerarquía siempre vivió humildemente, y crio a sus 12 hijos como ciudadanos de bien para la sociedad, esforzándose para posibilitar el regreso del general Perón, mientras contaba  sus vivencias y transmitía su esperanza, de que nos merecíamos un gobierno que pensara en la clase trabajadora, en sus reivindicaciones  y en los beneficios de la justicia social.
Dios lo tenga en su Santa Gloria junto a sus seres queridos, mientras acá, quienes lo tratamos, reafirmamos el compromiso militante,  levantando bien en alto las banderas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. 

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